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La música en directo desaparece en Valladolid: así está la situación de las salas de conciertos

Sala Cientocero.

Desesperación, miedo e incertidumbre son tres problemas con los que viven día a día los propietarios de salas de conciertos de Valladolid a consecuencia de la pandemia. Se muestran muy críticos ante la pasividad de las administraciones con el sector.

Si algo está claro es que el Covid-19 afecta directa o indirectamente a muchos sectores de la economía española. La hostelería no pasa por uno de sus mejores momentos en la Comunidad ya que bares y restaurantes llevan cerrados desde el pasado 6 de noviembre por órdenes de la Junta de Castilla y León.  Además de este sector, otro que se ve afectado es el pequeño comercio, que desde el inicio de la pandemia no ha podido trabajar con normalidad y muchos son los negocios que tuvieron que cerrar debido al confinamiento.

 

La pandemia ha frenado en seco el sector de la música en directo. Los grandes conciertos programados para 2020 han sido aplazados para el 2021 y todavía no está claro si se podrán celebrar o no. La  cultura parece haber sido apartada a un lado y también está sufriendo lo mismo o más que los sectores anteriores. Un ejemplo de ello son las salas de conciertos, en las que habia limitaciones de aforos, medidas de higiene y otras prevenciones para garantizar la seguridad de los asistentes y que ahora diréctamente están cerradas.

 

La sala Cientocero, ubicada en la Calle Gamazo de Valladolid, nació como un proyecto de ilusión para su fundador Alberto García, que ya comentó a TRIBUNA en mayo cuáles eran las expectativas de futuro de su negocio. Ahora debido a la segunda ola, sus ilusiones se han vuelto a ver de nuevo truncadas. “Teníamos todo listo para abrir en octubre, pero al ver la situación que pasaba España y el inminente cierre de la hostelería decidimos volver a esperar a la apertura,” comenta el gerente de la sala,que a pesar de la situación aún guarda parte de la ilusión de este nuevo proyecto. “Queremos trabajar con continuidad y ahora se nos plantea muy complicado”.

 

Llevan muchos meses sin poder prestar los servicios que ofertan y además no reciben ayudas por parte de las administraciones para pasar este bache, “podemos financiarnos por créditos ICO, que no sirven como ayuda, ya que tenemos que devolverlo, una ayuda sería, por ejemplo, una regulación de los alquileres durante el tiempo que no podamos abrir”. Alberto también ve un futuro incierto con la crisis del Covid-19, pero tras las buenas noticias de los últimos días que apuntan a que haya una vacuna para finales de este año o principios del siguiente asegura que se va viendo un rayito de luz en toda esta oscuridad, ojalá se materialice y en primavera volvamos a la normalidad”

 

Otra sala que no pasa por sus mejores momentos es la Porta Caeli, más veterana que la anterior y que abrió sus puertas en 2007 en la Calle Mariano de los Cobos en Parquesol. Con un aforo de 400 personas es una sala que cada año programa más de 120 conciertos de distintos estilos musicales entre los que destacan el Indie, Rock, Heavy, Metal entre otros, tanto de grupos nacionales como internacionales.

 

Interior de la sala Porta-Caeli.

 

Carlos Quintana gerente de la sala y fiel defensor de que la cultura es segura argumenta que “la desaparición de salas de conciertos es ya una triste realidad causada por la pandemia” y se muestra crítico con las administraciones ya que asegura que “hemos solicitado numerosas ayudas al Ministerio de Cultura, a la Junta de Castilla y León y al Ayuntamiento de Valladolid y no ha llegado ninguna”.  Porta Caeli es de las pocas salas que ha podido abrir sus puertas con un aforo muy reducido de 110 personas, por debajo del 30% de su aforo habitual.

 

“Como ocurre en muchos países de Europa, los políticos de España tienen que darse cuenta que si se toman medidas de cerrar la cultura, espectáculos y hostelería tienen que venir acompañadas de medidas económicas de apoyo”, argumenta Carlos Quintana a favor de estos sectores que están sufriendo mucho por la pandemia del Covid-19.

 

Un sector que vive con el miedo y la incertidumbre, que se ven desprotegidos por una élite política que no les hace caso: “El Coronavirus no solo nos ha quitado la tranquilidad, también la oportunidad de ver a nuestros artistas favoritos en vivo”. Carlos Quintana recalca que no solo los grupos y los cantantes se han visto afectados por la pandemia, también hay mucha gente que trabaja detrás de la industria como empresas de promoción, técnicos, managers, etc.

 

El futuro es incierto, a la par que esperanzador, y mientras esperan que llegue la vacuna que permita volver a la 'antigua normalidad' lucharán por seguir ofreciendo una cultura segura y de calidad porque, según ellos, la vida sin música es un poco más triste.

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