La música como pretexto
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La música como pretexto

Las maneras de Dianne Winsor son suaves, medidas, convincentes, con un pendular movimiento de brazos envuelve su flauta por donde fluye la música amoldándose bien a los pentagramas, sus largos brazos llegan al presente y al futuro de la música con naturalidad.

 

Esta noche en el Centro Cultural Miguel Delibes (CCMD) Dianne Winsor llena la Sala Sinfónica Jesús López Cobos de todo su arsenal de recursos, que son muchísimos, en una electrizante versión de La Flauta mágica de Mozart. Una obra que encaja perfectamente en su manera de tocar.

 

Jamás hay brusquedades en su ejecución y gracias a sus manos y a sus pulmones y a sus labios podemos disfrutar de todos los aspectos creativos de la obra mozartiana. Tiene mucho talento Dianne Winsor y lo lleva demostrando desde el primer día que formó parte de esta orquesta.  

 

Es creyendo en las rosas que las haces florecer” escribió Anatole France. Es creyendo en la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL) como se celebra la música y el publico se puede reencontrar en un encuentro milagroso en estos tiempos convulsos. La comunidad que es la orquesta da la posibilidad a los músicos de expresar lo que tienen que expresar y al público de sumergirse en la belleza de la música.

 

Esta noche dirige a la OSCyL Helmut Reichel Silva y podemos observar sus cualidades desde el primer movimiento. Tiene fama de estudiar cada programa y medirlo al límite. Mucho nos alegra verle en la Sala Sinfónica Jesús López Cobos. Escuchando el Andante para flauta y orquesta de Mozart demostró a las claras que el mejor y más eficaz alivio para nuestro pesar es su música. Luego llegó Peer Gynt de Grieg una obra balsámica, consoladora, universal de todos y para todos que resultó apacible y vitamínica.

 

La bella durmiente de Chaikovski conmovió, inquietó, apenó y alegro al público a partes iguales. Evocó recuerdos perdidos, incluso recuerdos de algo que todavía no hemos vivido, introduciendo al espectador en un mundo extraño, desconocido, e inquietante.

 

Cuando sonaron los primeros compases de las Danzas polovtsianas de la Opera El príncipe Igor de Borodín la gente solo estaba pensando en llegar a casa para decir a sus amigos que sacaran las entradas para los próximos días 23,24 y 25 de septiembre y poder escuchar otra vez   a Mozart y a Beethoven.

 

Esta temporada la OSCyL nos aproximará a los clásicos universales y a su belleza inalienable con la misma pasión que ha demostrado Dianne Winsor durante estos 30 años. 

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