Una mercería de Íscar confecciona batas para donar a la residencia de ancianos del municipio

La mercería La Flor publicó un vídeo en su cuenta de Facebook, en el que se observa su elaboración de material para combatir la falta de recursos de protección frente a la pandemia.

Debido al parón y el obligado cierre para quedarse en casa, desde la mercería La Flor, de Íscar, se han volcado para ayudar. Ante la situación inusual, las trabajadoras se presentaron como voluntarias para ayudar en lo que necesitara la residencia de ancianos Santa María de los Mártires. Y tras la falta de batas para realizar los cuidados necesarios, se pusieron manos a la obra.

 

En la bodega de su casa, una vez llevado a cabo el traslado de utensilios y materiales, se dedican a realizar batas de usar y tirar en plástico para el personal del servicio de atención de la residencia.

 

Ellas aseguran que están haciendo “lo que está en nuestras manos”, y para ellas: “estar aquí de voluntarias es un placer”. Se apenan por la situación, pero no dudan ni un segundo en ponerse a disposición del personal.

 

Asimismo, agradecen a la empresa Plásticos Ojeda, de Olmedo, por su donación de materiales para la residencia, y a todas las costureras que colaboran juntamente con ellas, ya que se trata de un trabajo en cadena; en la mercería cortan y preparan las batas y, posteriormente, unas cuantas personas desinteresadas de Íscar se han ofrecido para colaborar, cosiendo y confeccionando los trajes.

 

El personal de la mercería ha donado los velcros para sujetar las batas y han regalado las gomas que tenían para ayudar y apoyar a las empresas que fabrican las mascarillas. Para finalizar, mandan un claro mensaje de resistencia: “en nuestra humilde bodeguilla estamos luchando, no salgáis de casa”.

 

 

 

 

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