La Mejillonera de Valladolid se mudará al nuevo y más amplio local a finales de noviembre

PAULA DE JUANA

Se trata de una superficie de 550 metros cuadrados de atención al público con medio centenar de mesas, que faciliten más espacio a los comensales. Su propietario, Javier González Abadía, asegura que ya tienen pensado un proyecto para el establecimiento "de toda la vida".

El establecimiento hostelero vallisoletano La Mejillonera, con 44 años de historia en la calle Pasión de la capital, se trasladará previsiblemente a finales de noviembre a un nuevo local situado junto al Atrio de Santiago, en la calle Héroes de Alcántara, con una superficie de 550 metros cuadrados abiertos al público, en los que se podrán instalar cerca de 50 mesas.

  

Como ha confirmado el hostelero Javier González Abadía, la apertura del nuevo local supondrá el cierre del actual, situado desde hace décadas en la calle Pasión, "un riesgo que había que correr", según ha explicado para poder contar con un mayor espacio para mesas y que sea más sencillo "encontrar sitio para comer sentado".

  

Como ha explicado el veterano empresario a Europa Press, se trata de "una maravilla" de local, moderno, "a la última" y, sobre todo, con más superficie que el actual, con un total de 856 metros cuadrados que incluyen los 550 de atención al público, el espacio para almacén, cámaras y oficinas.

  

Así, este nuevo establecimiento permitirá disponer de casi 50 mesas para variar ligeramente la concepción de La Mejillonera, pues como ha reconocido su propietario y creador, "los hábitos también han cambiado", ya que considera que actualmente los clientes "buscan más sentarse en una mesa que tomar algo en la barra".

  

Según ha apuntado González Abadía, las obras del local que adquirió en el Atrio de Santiago van "un poco más retrasadas" como suele suceder con este tipo de proyectos, pero ha apuntado que prevé poder abrir "en la segunda quincena de noviembre".

  

También ha subrayado que la nueva Mejillonera tendrá una decoración que "va a gustar mucho" y que estará protagonizada por imágenes murales de Valladolid y su provincia. Uno de ellos mostrará una imagen de época de la plaza de Zorrilla y el Campo Grande y otro un gran mapa de la provincia con señalización de los principales castillos existentes.

  

El hostelero se ha mostrado "ilusionado" con el nuevo proyecto, aunque ha reconocido que el cambio puede tener algunos riesgos al encontrarse el local en una calle que habitualmente tiene menos tránsito que Pasión. "Habrá que informar bien a los vallisoletanos y a los turistas", ha matizado.

  

"Pero era un riesgo que había que asumir", ha continuado González Abadía, que ha reconocido que no podía permitirse mantener dos locales de La Mejillonera con la misma concpeción y el doble de plantilla, de modo que al nuevo establecimiento se trasladará el personal "de toda la vida", que cuenta con una gran experiencia, y posiblemente "algún refuerzo".

  

En cuanto al local de la calle Pasión, que también es propiedad de su empresa, Javier González ha asegurado que él y su familia tienen preparado ya un "nuevo proyecto" y que intentarán que "funcione" en un futuro próximo.

  

González Abadía estableció su negocio en Valladolid en 1969, ya en la calle Pasión aunque en otro local. Durante más de 43 años ha ofrecido miles de raciones de mejillones, patatas bravas y bocadillos de calamares.

 

MÁS DE 45 AÑOS DE TRAYECTORIA

  

La apertura del nuevo local será el siguiente caso de una dilatada carrera hostelera comenzada a mediados de los años 60 en Zaragoza con 'El Campero' y 'El Calamar Bravo' y que ha llevado el modelo de La Mejillonera a 14 ciudades españolas, aunque la familia González sólo gestiona directamente las de Valladolid, Burgos, Oviedo, Zaragoza y Murcia.

  

Con su llegada a Valladolid inició el proyecto de La Mejillonera, con un formato en el que poco ha variado a lo largo de estos 40, y a los pocos años abrió otro establecimiento en la calle Perú, 'La Patata Brava', que ya no existe, e incluso puso sus miras al otro lado del océano, cuando abrió en 1984 un restaurante en Santo Domingo (República Dominicana), del que al cabo de los años se ocuparía el también vallisoletano Jesús Ramiro.

  

En los años 90 volvió a ampliar el negocio en Valladolid, con la apertura de 'Los Zagales de la Abadía', un local del que ahora se encargan dos de sus hijos y que se ha hecho un nombre principalmente gracias a sus creaciones de pinchos, con los que han obtenido varios premios en los concursos de tapas local y nacional. Los descendientes de Javier González cuentan también desde 2012 con un local basado en la cocina japonesa, la taberna 'Wabi-Sabi'.