La mala organización del concierto de OT en la Antigua Hípica de Valladolid genera indignación entre los asistentes

Caos en las colas, poca seguridad, ausencia de información o las malas condiciones del terreno, fueron algunas de las quejas más destacadas.

Desde primera hora de la mañana de este sábado, los seguidores más leales de OT comenzaron a formar cola en el recinto de la Antigua Hípica Militar de Valladolid para conseguir una buena posición en el concierto que daría comienzo a las 21:30 horas. A medida que iban llegando más asistentes, la sensación de caos respecto de la organización fue en aumento. Una situación que no hizo más que empeorar con la llegada de las primeras gotas de lluvia ya entrada la tarde.

 

Una de las principales quejas de los fans que se reunieron a la entrada del recinto fue la ausencia de personal de la organización para indicar los pasos a seguir. “Llegamos aquí y nadie nos dice dónde tenemos que hacer cola, además sigue llegando gente y las filas no están estructuradas”, cuenta una de las presentes, apuntando que no había ningún tipo de señalización que delimite las colas. Respecto a este problema los asistentes señalan que la falta de organización supuso que no hubiera diferenciación alguna entre los que llevaban horas esperando y los recién llegados.

 

Por otro lado, los presentes denuncian que solo se habilitaron dos baños móviles en la parte exterior del recinto causando largas esperas para acceder a ellos. Igualmente difícil era el acceso a la zona de servicios del interior, que se encontraba ubicada únicamente en el extremo derecho de la explanada.

 

Con la llegada de la lluvia, la reivindicación más destacada de los asistentes fue la poca preparación del terreno para las condiciones meteorológicas. A lo largo de la explanada de tierra se formaron charcos y lodazales que dificultaban el acceso y la movilidad a lo largo del espacio. “Podrían haber puesto lonas de plástico en el suelo sabiendo que iba a llover”, explican una fan.

 

Finalmente, las largas horas de cola dejaron tras de sí un gran rastro de basura que incluía objetos tan dispares como toallas, restos de comida, chubasqueros o envases de plástico. Pese a todo, las quejas planteadas por los asistentes no impidieron que saliesen con un buen sabor de boca tras poder observar a sus ídolos en concierto.

Barro en el concierto de OT. TRIBUNA