La madre de Gabriel tras el funeral: "Mi niño ha ganado, la bruja ya no existe"

Funeral de Gabriel

El obispo de Almería lamenta la "muerte sin sentido" de Gabriel, "un niño alegre que nos tenía cautivados".

"Mi niño ha ganado. Sabemos que está en el Cielo, jugando con sus pececitos y la bruja ya no existe. Sacadla de las cabezas. Pido a todo el mundo en nombre de Gabriel que hoy ponga Girasoles -la canción de Rozalen que le gustaba al niño-, que fue la última que bailamos juntos. La bruja ya está donde tiene que estar". Palabras de Patricia, la madre de Gabriel, que a la salida del funeral se ha acercado al cordón donde se agolpaban las cámaras de televisión y micrófonos de radio para agradecer la solidaridad y apoyo que han sentido en los doce días de angustia.

 

Ángel, el padre del niño también ha dirigido unas palabras: "Gracias por llevarnos en volandas para buscar a nuestro hijo. Sois muy grandes. Gracias por el apoyo", ha dicho el padre.

 

"Ayer nos llegó por Internet un cuento muy bonito, que decía que nosotros no habíamos perdido, que mi hijo había ganado, no solo porque había desaparecido la bruja mala del cuento sino por la cantidad de gente y las cosas buenas que ha sacado de todo el mundo", ha concluido la madre.

 

HOMILIA

 

Durante la homilia, el obispo de Almería, Adolfo González Montes, ha afirmado que Gabriel Cruz era "un niño alegre y bonito, un niño sonriente que nos tenía a todos cautivados", y ha asegurado que su "muerte sin sentido" pone de manifiesto la "situación enferma" del corazón humano y "de nuestra condición pecadora".

 

"Gabriel no tuvo tiempo de que su corazón se pervirtiera la maldad que transversalmente alcanza a los adultos y su muerte violenta le acerca de una manera muy espacial a Cristo, víctima de la cruel violencia de su pasión y cruz", ha trasladado en la homilía de la misa funeral celebrada este martes en la Catedral de Almería por el pequeño.

 

González Montes, ante el féretro del niño, que presidía el altar y que sus padres, Ángel y Patricia, han besado al entrar en el templo, ha hecho alusión a la "desolación e impotencia" que hechos como esta "muerte cruel" siembran.

 

"Gabriel está con Jesús, que acogía a los niños que se le acercaban pero sus padres y familiares necesitan de nuestra plegaria para que Cristo sea su fuerza y la nuestra en esta hora difícil", ha señalado.

 

Al tiempo, ha subrayado que el pequeño ha "emprendido el camino que lleva a Cristo glorificado para disfrutar del amor definitivo, de la felicidad que nunca se acaba". "Gabriel acompañará ahora a sus padres y abuelos desde el cielo", ha manifestado.

 

Durante su homilía, que han seguido en directo más de 5.000 personas en la plaza de la Catedral a través de dos pantallas gigantes instaladas a las puertas del templo, el obispo ha advertido de que el pecado habita en el corazón del hombre aunque nos resistimos a aceptarlo con humildad" y ha apelado a la fe en "situaciones límite".

 

"Soñamos con mejorar mucho las cosas y a menudo lo relacionamos con un sectarismo manifiesto con un programa de acción mediante la conquista del poder pero el cambio radical para hacernos mejores es la conversación del corazón", ha dicho.

 

Al hilo de esto, ha subrayado que la fe "consuela, no es una mera ilusión ni fantasía". "Son hechos históricos contundentes y para que la sociedad torne más humana hay que recibir el mensaje del evangelio", ha añadido para hacer alusión a la "violencia injusta que sufren miles de niños en el mundo".

 

"Gabriel está en manos de Dios y en este momento, en que el cuerpo de este pequeño va a ser llevado al sepulcro, oremos para que conceda a sus padres y familiares ánimo para sobrellevar cristianamente su dolor", ha afirmado.

 

Antes de concluir las exequias, González Montes ha trasladado su pésame "personal y de todo el pueblo de Dios" a los padres del niño y les ha pedido que "tengan plena confianza en la ternura y misericordia del Señor" al tiempo que ha alabado la solidaridad con la que ha reaccionado la sociedad "antes hechos que perturban la paz social truncando la vida, apenas la infancia".

 

El féretro de Gabriel Cruz abandonó la capilla ardiente instalada en la Diputación almeriense desde este lunes para dirigirse a la Catedral de la Encarnación.Entre prolongados aplausos de los cientos de asistentes que se congregaron a las puertas del Palacio Provincial, el coche fúnebre blanco adornado con diversas coronas inició el cortejo a las 10,35 horas escoltado por vehículos policiales y coches oficiales.

 

La madre del pequeño, Patricia Ramírez, fue ovacionada en la calle, donde antes de subir al vehículo que seguía al coche fúnebre, en el que también iba la abuela materna del menor, ha lanzado besos a los asistentes, a los que volvió a agradecer su apoyo en estos momentos.