La línea ferroviaria Salamanca-Valladolid bate un nuevo récord de incidencias en 2018

Tren TRD de Renfe en la Estación de Valladolid.

Durante el pasado año esta conexión alcanzó los 18 problemas, 7 más que el año anterior, con retrasos de más de media hora.

Todo el mundo tiene en la cabeza la imagen de los aeropuertos colapsados, con retrasos de varias horas, incluso días, por una avería en un avión o por huelgas de controladores aéreos, personal de cabina, y demás sectores laborales. Es por ello que los retrasos e incidentes en el servicio ferroviario quizá pasen más desapercibidos, lo cual no implica que no se produzcan, y atañen a Valladolid.

 

El caso del tren Salamanca-Valladolid es uno de los más flagrantes. El número de incidencias que ha sufrido esta línea durante el pasado 2018 ha sido de 18, y ha batido su récord de problemas: en 2017 fueron 11 que implicaron retrasos de más de media hora y en 2016, catorce. Hay que recordar que, en su día, en una contestación a pregunta en el Congreso del diputado salmantino David Serrada, se supo que durante 2017 este tren sufrió 17 averías que supusieron retrasos superiores a 15 minutos. Eso es más de una avería al mes. No se especifica el tipo de averías y si ha habido más que hayan supuesto retrasos de menos de 15 minutos.

 

A pesar de estas averías, que se suman al amplio historial de incidencias que tiene este tren, se seguirán usando en diez corredores de todo el país, entre ellos, los de Salamanca-Valladolid-Palencia, Valladolid-Puebla de Sanabria y Valladolid-Palencia-León. En estos momentos están operativos 21 de los 23 TRD de la serie 594 que se construyeron y que se pusieron en servicio entre 1997 y 2001; han sido objeto de una actualización hace unos años, pero sus prestaciones son limitadas: 160 km/h de velocidad máxima que no alcanzan más que en contadas ocasiones. El tiempo de viaje entre Salamanca y Valladolid es de 1h20 y su velocidad media no llega a los 80 km/h por las numerosas paradas que hace.

 

La serie 594 tiene una larga historia con Salamanca, y no siempre feliz. Un contrato estatal dotó de un buen número de unidades para las líneas regionales y pronto empezaron a dar problemas allí donde se implantaron. En el caso de la conexión Salamanca-Valladolid, fueron muchos los incidentes: incendios, viajes sin calefacción o sin aire acondicionado, fallos en los frenos... Que se traducían en constantes retrasos y un mal servicio. A pesar de que fueron sometidos a modificaciones, no han dejado de dar problemas. Tras las protestas vecionales, fueron retirados en 2010, pero Renfe los recuperó en 2013 para esta misma conexión.