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'La Librería' de Coixet, un relato amargo sobre la injusticia de las leyes y el triunfo de los desalmados

Escena de la película de Isabel Coixet.

La película que inaugura este sábado 21 de octubre la 62 edición de la Seminci relata cómo los sueños humildes de una persona bondadosa se ven frenados por la burocracia controlada en la sombra por cínicos. Un film en el que es difícil no sentir rabia por una situación de desamparo y vileza.

FICHA TÉCNICA

 

Guión y dirección: Isabel Coixet

 

Intérpretes: Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy, Honor Kneafsey, James Lance, Harvey Bennett, Michael Fitzgerald, Jorge Suquet.

 

Duración: 110 minutos

 

Idioma: inglés (subtitulado en español)

Injusticia. Rabia. Furia. Desamparo. Amargura. Frustración. Todos estos sentimientos se agolpan en las entrañas cuando el film 'La Librería', dirigido por Isabel Coixet, llega a su fin. El largometraje abrirá esta tarde en el Teatro Calderón la 62 edición de la SEMINCI, un relato que narra el triunfo de las personas malas, "repugnantes", sobre el coraje y la bondad de quien a pecho descubierto busca cumplir sus humildes sueños sin pisar a nadie.

 

La película muestra el proyecto de Florence Green (interpretada por Emily Mortimer), una mujer alegre que decide cumplir la idea, creada junto a su difunto marido, de regentar una librería. Se ambienta en una pequeña y conservadora ciudad inglesa de los años 50 donde es imposible guardar un secreto, una sociedad en cuya cúspide se encuentra Violet Gamart, ofendida ante el proyecto de Green y que hará todo lo que esté en su mano para hundirla, apoyada por un pueblo que recela de cambios y que no tiene capacidad crítica.

 

Con el poder de su lado, Gamart orquesta todos los elementos para, a nivel jurídico, poner continuas trabas al nuevo negocio, amparada en un aura de falsa filantropia. Cinismo en su mayor esplendor. La película se mueve en una realidad cotidiana en la que los ciudadanos nos sometemos a los preceptos de la Justicia pensando que esta de verdad será justa. Sin violencia, solo con diálogo, hasta llegar al desenlace. 

 

Con un tono sosegado -hasta el punto de que en algún momento el ritmo se hace lento- y maniqueista (los buenos son muy buenos, y los malos son claramente malos), Coixet traslada al espectador una situación dolorosa que, en mayor o menor medida, ya conoce.

 

Sin desvelar los entresijos de la cinta, se trata de una historia sobre la bajeza humana. Sobre cómo las personas más viles consiguen imponerse, dentro del marco legal, a quienes buscar, con honestidad, sacar sus proyetos adelante. Es un relato de coraje. Y de injusticia bien conocida, ya que está muy alejada de la ciencia ficción y tristemente demasiado cerca de un relato costumbrista. Un film que te hace sentir impotente y al mismo tiempo que te hierva la sangre ante una cruel situación de desamparo amparada por las leyes. Todos nosotros podemos ser, en algún momento, Florence Green.