La incógnita de las clases no presenciales en la Universidad de Valladolid

Antonio Largo, rector de la UVa. @UVa_es

Tras el mensaje del rector de la UVa, Antonio Largo, un alumno y un profesor de la comunidad nos cuentan la situación actual que viven tras las últimas novedades relativas a la suspensión de la actividad dentro de las aulas.

La suspensión de docencia presencial en los centros, las clases desde casa o las videoconferencias con los profesores. Todo indica que estos cambios se van a convertir en la rutina del confinamiento para los estudiantes. Puede que no rindan al mismo porcentaje que acudiendo y realizando una “vida universitaria” más común, pero una cosa está clara, el curso no va a parar.

 

El rector de la Universidad de Valladolid, Antonio Largo Cabrerizo, comunicó el jueves una serie de medidas tras la situación tan fuera de lo común que se vive. Así, afirmó en su mensaje que se trabajará en el contexto de enseñanza telemática, ya que “el escenario futuro permite adivinar que no se pueda retomar una docencia presencial”.

 

Así, el rector, junto a su equipo, decidió adoptar una serie de prioridades, desde adaptar el nivel que debe alcanzarse para garantizar la calidad de la docencia, el desarrollo de procedimientos, coherentes con la situación actual, de evaluación telemática, la ampliación del calendario académico para la defensa de TFG o TFM o realización de prácticas curriculares esenciales, hasta la consideración de superadas las prácticas curriculares externas que se hayan realizado presencialmente en un porcentaje de créditos determinado por cada universidad.

 

En algunos centros, como la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid, el decano de la misma, Javier Castán Lanaspa, proclamó la suspensión, desde el 16 de marzo hasta nuevo aviso, de los servicios de cafetería y reprografía, la actividad presencial y las salas de estudio y la biblioteca.

 

En esa misma Facultad impartía clases David Frontela, actual profesor de Periodismo de Investigación, cuyo trabajo se desenvuelve de manera telemática desde que se indicó el Estado de Alarma y se llevó a cabo el confinamiento.

 

Tres semanas después del inicio de las clases en línea, David cuenta que las clases van “francamente bien” y está bastante satisfecho con la respuesta de los alumnos y el nivel de participación: “estoy muy contento, me atrevería a decir que se conectan en torno al 95% de los alumnos a las videoconferencias y el nivel de participación es muy alto”.

 

David Frontela habla de la continuidad de este formato hasta final de curso: “Entiendo que sí, que vamos a poder continuar con este modo de docencia, pero también porque en carreras tan prácticas como Periodismo y asignaturas como Periodismo de Investigación, las posibilidades de este sistema son muy amplias. Pero entiendo que cuestiones como el TFG son difíciles, que se encuentran en una situación de incertidumbre por fechas, modo de evaluación… y estudiantes con todo preparado para realizar entrevistas o demás cuestiones están parados por las obras”.

 

Una de las incógnitas se encuentra en el formato de evaluación que se aplicará a los estudiantes: tipo test, videollamada, ejercicios escritos, puede ser pronto aún para saberlo.

 

En los departamentos aún se barajan las opciones, y desde Filosofía y Letras David afirma que, aunque no sea uno de los encargados directos del tema, como docente, es “uno de los trabajos en los que debe haber consenso, para que el modelo que se elija sea unificado y unitario, y todos los alumnos deben saber que el modelo será certificado, con garantías y con una validez clara, de cara a una revisión o auditoría. Se deben tomar decisiones certificables y claras para no generar problemas al alumno”. Tanto David como el departamento de la facultad tienen claro que no es una cuestión de aprobar o suspender.

 

Hasta ahora, la disponibilidad ha sido un punto positivo para las clases de David, unido a la respuesta participativa de los alumnos. Sin embargo, pese a que el COVID-19 lo impida, asegura que “la universidad es mucho más que solamente la docencia; la vida universitaria necesita contacto e intercambio, tanto dentro, como fuera de las aulas”.

 

ALUMNADO

 

Luis, un estudiante de Ingeniería Mecánica de la Facultad de Escuelas de Ingenierías Industriales, cuenta que desde la UVa les han hecho rellenar un cuestionario para puntuar las facilidades que les han dado y los diferentes puntos a mejorar debido a la situación actual. “Estamos un poco moscas porque hay profesores que se están implicando mucho y otros que mandan un trabajo para una fecha específica y se olvidan un poco de lo demás”, relata el vallisoletano.

 

El estudiante afirma que el modo no presencial no siempre es adecuado: “En ocasiones no funciona, porque un montón de personas en un chat con un solo profesor para responder dudas… y ahí estamos, tenemos todos un poco de miedo e incertidumbre. Al ser no presencial, la exigencia no puede ser la misma; hay profesores que no nos han dado la materia suficiente, es decir, suben diapositivas, pero no es un aprendizaje completo porque carecemos de apoyo al soporte”. “No sabemos qué va a pasar, ¿bajarán el nivel? ¿No lo bajarán?”, titubea Luis.