La ilusión de dos amigas vallisoletanas por viajar con dos burros y un perro a Sanabria
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La ilusión de dos amigas vallisoletanas por viajar con dos burros y un perro a Sanabria

Beatriz Quintana, a la derecha, con su burro Pelayo y el perro Chopo. A la izquierda, Sonia Núñez y su burro Avileño.

Beatriz Quintana, acompañada de su compañera Sonia Núñez, realiza un viaje que permite recuperar territorios inaccesibles y tomar conciencia del terreno y las especies.

Dos burros, un cubo y un saco de pienso, Beatriz Quintana pone a punto los últimos preparativos para emprender su viaje. No es un viaje cualquiera, Beatriz se desplaza desde el pasado domingo hasta Sanabria en compañía de su amiga Sonia Núñez, dos burros y un perro.

 

"Es una forma de viajar y tener una experiencia diferente", explica la vallisoletana. Beatriz siempre ha tenido la ilusión por realizar este camino atípico. Acompañada y no a lomos del animal, Quintana comenzó su ruta en Granja Moreruela. Desde este punto de partida, la vallisoletana recorrerá a pie el Camino Sanabrés y parte del Camino de Santiago hasta llegar a Sanabria. 

 

Bajo la premisa de convertir sus ilusiones en realidad, Beatriz decidió dar el paso y comenzó a informarse sobre lugares que dispusiesen de burros. Fue una amiga suya la que le habló de la Asociación Nacional de Criadores de la Raza Asnal Zamorano-Leonesa. "Yo tenía la intención y ganas de viajar con un burro", afirma. Estos deseos se los transmitió a la Asociación, que no dudó en darle el visto bueno a sus peticiones. 

 

"El proceso comenzó hace tres meses", señala Quintana. Desde el momento en que recibió una respuesta positiva, la vallisoletana comenzó un largo proceso de interacción con el animal. "Es como cuando viajas con una persona", admite. Beatriz se ha concienciado durante estos últimos tres meses, y eso que ha habido un inconveniente de última hora a medio camino con la lesión de uno de los burros, al que han tenido que cambiar. Pero ella lo tiene claro. Pasado el último trimestre, ya conoce la mentalidad de estos animales y posee las herramientas para solventar cualquier tipo de situación que se le presente en el camino. No obstante, Jesús, el veterinario, les asiste en caso de emergencia.

 

En el viaje, la vallisoletana no se encontrará sola. Una amiga suya, Sonia, decidió unirse en compañía de un segundo burro. Además, Beatriz viaja acompañada de su perro, Chopo. En el transcurso del camino, ambas mujeres permanecen siempre a pie. Los burros son un caminante más aunque también asumen una función de carga de maletas, un cubo para el agua y un saco de pienso

 

LARGO VIAJE

La mayor parte del camino se está realizando sobre terreno rural, según Beatriz el burro es un animal "muy asiduo" que se asusta con facilidad ante cualquier incidencia en carretera. Quintana ha planificado el viaje al milímetro para buscar lugares en los que los animales puedan comer y descansar. En su equipaje, las vallisoletanas llevarán un cubo de agua para dar de beber a los animales en sus paradas. Como señala Beatriz, intentan que estos puntos sean zonas verdes con ríos cerca. 

 

El viaje de Beatriz no solo cumple un deseo que la vallisoletana ha mantenido desde hace tiempo, sino que también promueve iniciativas en favor del medio ambiente. El hecho de caminar con un burro, según explica Quintana, permite "recuperar territorios perdidos que no son accesibles para vehículos a motor".

 

Otro de los beneficios está en el hecho de viajar de forma más pausada, según Beatriz una ventaja que "permite la obervación de especies" y "tomar muchas más conciencia del terreno". Los puntos positivos son amplios si se unen a la reducción de la huella de carbono que genera el viajar con estos animales. Una iniciativa que simpatiza con el planeta y que cumple uno de los sueños de una vallisoletana. 

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