La historia del Lucense: de bar mítico a bloque de pisos de lujo
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La historia del Lucense: de bar mítico a bloque de pisos de lujo

El Edificio Lucense

 Abrió sus puertas en 1943, de manera casi simultánea a la construcción del bloque de viviendas en el que se encontraba en lo que por aquellos entonces esta zona eran las afueras de Valladolid.

Cuando uno pasea por el Paseo Zorrilla la estampa habitual es ver el antiguo Lucense reducido a escombros, apenas sobrevive la fachada de lo que otrora fue un templo del fútbol y de las tertulias taurinas. Hoy en día se trabaja para que a finales de años este mítico bloque rebose de nuevo vida y cuente con 21 pisos de lujo, un proyecto parado cerca de dos décadas.

 

El proyecto levantado en el enclave del antiguo Lucense, cerrado en 1996, hacen olvidar y tapan ya una calva urbana que se había convertido en histórica. La pieza residencial ponen fin a una imagen que ha sido visible durante más de tres lustros en la gran arteria que une el centro y el sur de Valladolid.

 

TEMPLO DE FÚTBOL Y TOROS

Ahora que se levanta este nuevo bloque de edificios no es tarde para recordar la historia detrás de este inmueble. Abrió sus puertas en 1943, de manera casi simultánea a la construcción del bloque de viviendas en el que se encontraba en lo que hoy en día es una de las arterías principales de la ciudad, aunque por aquellos entonces esta zona eran las afueras, muy cerca del antiguo Estadio José Zorrilla y enfrente de la plaza de toros.

 

Poco a poco el Lucense se fue ganando la simpatía de los vallisoletanos llegando a hacer hasta dos ampliaciones, dejando de ser un mero bar para albergar hasta un restaurante con una clientela fija. La inauguración tras la gran reforma llegó en mayo de 1961 y a principios de los años 70 ya era considerado un santuario de aficionados taurinos, toreros de plata y seguidores del Real Valladolid, que hacían escala en su barra antes de los partidos en el viejo Zorrilla. Además allí se citaban varias peñas y se celebraban tertulias taurinas.

 

En 1996 cerró sus puertas y en 1999 se desmontó la marquesina tras los destrozos causados por el desborde del río Pisuerga, desde entonces fue quedando un edificio sin alma a pesar de que el Ayuntamiento anunció la construcción de pisos de lujo en el edificio. La causa, las  disputas y contenciosos entre los dueños, que paralizaron el proceso hasta finales de 2019. Ahora se espera que los pisos se acaben y puedan ser entregados a sus dueños legítimos, pues llevan vendidos hace años.