La historia de la casa de los huesos humanos en Valladolid

Hace cuatro años, en agosto de 2016, se encontraron dos cráneos, un fémur, y varias partes de otros cráneos en un portal de la calle Macías Picavea, en pleno centro de la ciudad

No se ha llegado a esclarecer el misterio, pero ahí sigue. Cuatro años después, desde el 2 de agosto de 2016, la peculiar historia de dos cráneos, un fémur, y varias partes de otros cráneos que se encontraron en un portal de la calle Macías Picavea de Valladolid, ha quedado en el olvido. O simplemente, la Policía y Guardia Civil, quienes se hicieron cargo del caso, no han conseguido encontrar explicación.

 

El desarrollo es, desde luego, de lo más oscuro. En dicha fecha se contrató a una empresa de limpieza para poder adecentar el edificio, vacío, y poder alquilarlo a inquilinos. Tres pisos y un ático en el corazón de la ciudad, un jugoso espacio inmobiliario, que desde luego podían ser atractivos para mucha gente. Pero lo que se encontró dentro no era para nada lo esperado.

 

Para empezar, un primer piso abarrotado de porquería y palomina –hasta 20 centímetros desde el suelo- con una desagradable sorpresa en el interior. Restos humanos que, según explicó la Guardia Civil en sus primeras pesquisas, podían corresponder a restos de la época de la Guerra Civil. Lo que parece claro es que llevaban allí decádas y décadas, al menos 70 años.

 

El edificio, en un estado lamentable, no transmitía la mejor sensación. Digno de ‘Cuarto Milenio’, cada piso mostraba más suciedad que el anterior. Muebles para tirar, paredes llenas de moho y un suelo cochambroso que daba la sensación de poder caerse en cualquier momento. Pero volvamos a los huesos humanos. ¿Qué fue de ellos?

 

Lógicamente la autoridad los trasladó para su posterior estudio sin que se obtuvieran resultados concluyentes. ¿De quién eran? ¿Por qué habían terminado allí, en medio de un edificio abandonado en pleno centro de Valladolid? Nadie lo sabe.

 

Lo único claro es que a día de hoy, el edificio sigue con su total normalidad y, por supuesto, la puerta no está abierta para cualquiera. Probablemente el dueño de la propiedad decidiera dejar para otro momento el tema del alquiler después de que la noticia saltara a los medios.