La hipertensión duplica su mortalidad en España en 10 años

Tensión, tensiometro

Provocó más de 12.000 muertes en  2015. 

La Fundación Española del Corazón, perteneciente a la Sociedad Española de Cardiología (SEC), alerta de que las enfermedades hipertensivas han doblado el número de fallecimientos en España en la última década, pasando de 6.661 en 2005 a 12.674 en 2015.

 

Así se desprende de un análisis de los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) realizado por los cardiólogos con motivo del Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular, que se celebra este martes 14 de marzo.

 

"Recordemos además que la hipertensión es factor de riesgo de otras enfermedades cardiovasculares como el infarto y el ictus, por lo que seguramente es causante de muchas más defunciones", ha alertado el presidente de la FEC, Carlos Macaya, recordando la elevada prevalencia de esta enfermedad, que afecta a un 42,6 por ciento de la población, y también su infradiagnóstico, ya que un 37,4 por ciento está sin diagnosticar.

 

Esta patología supone una mayor resistencia para el corazón a la hora de ejercer presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre a los órganos del cuerpo. Por tanto, el corazón aumenta su masa muscular (hipertrofia ventricular izquierda) para hacer frente a ese sobreesfuerzo, lo que puede desembocar en insuficiencia coronaria y angina de pecho.

 

Además, el músculo cardiaco se vuelve más irritable y se producen más arritmias, y también propicia la arterioesclerosis (acúmulos de colesterol en las arterias) y fenómenos de trombosis (pueden producir infarto de miocardio o infarto cerebral), de ahí la necesidad de mantener los niveles bien controlados, con un máximo de presión arterial sistólica entre 120-129 mmHg y la diastólica (mínima) entre 80 y 84 mmHg.

 

Para combatir la elevada prevalencia y reducir las muertes, Macaya ha reconocido que la reducción de la sal añadida en los alimentos debe ser una prioridad y, más allá de las medidas que adopten las autoridades, defiende que "retirar el salero de nuestra mesa es una medida que podemos, y debemos, realizar cada uno de nosotros en nuestro día a día".

 

Asimismo, ve fundamental la adherencia al tratamiento de los pacientes que tienen la hipertensión arterial establecida y necesitan terapia adecuada para ello.