La hija de Miguel Delibes recuerda que su padre "ya hablaba hace años de despoblación, naturaleza y ecología"
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La hija de Miguel Delibes recuerda que su padre "ya hablaba hace años de despoblación, naturaleza y ecología"

La familia del escritor está "segura" de que "éste es el año" para que se ponga en marcha su casa museo en Valladolid.

La presidenta de la Fundación Miguel Delibes, Elisa Delibes, posa en la mecedora de su padre. E.P.

La presidenta de la Fundación Miguel Delibes e hija del escritor vallisoletano, Elisa Delibes, recuerda, cuando se va a cumplir una década del fallecimiento de su padre, que éste "ya hablaba hace años" de cuestiones que afectan especialmente al medio rural como la despoblación, la conservación de la naturaleza o la ecología.

 

Precisamente sobre el ahora denominado 'reto demográfico' y la 'España Vaciada', Elisa Delibes recuerda un texto del autor en el que él vaticinaba cómo su obra "pasará por notario de personas y geografías que ya han desaparecido".

 

Al cumplirse cien años del nacimiento de Miguel Delibes y diez de su muerte, la familia del escritor considera que "éste es el año" para que se concrete y se inicie la puesta en marcha de la casa museo dedicada al escritor en Valladolid, asunto que volverá a tratarse en una nueva reunión con las administraciones este miércoles, 19 de febrero.

 

 

En una entrevista concedida a Europa Press, la presidenta de la Fundación reconoce que, aunque ha pasado una década desde su fallecimiento, la crisis económica que se vivía entonces justificaba que las administraciones tuvieran otras prioridades de carácter más social a la hora de invertir, pero sí considera que es el momento de "al menos poner el primer ladrillo" al proyecto, al que sus herederos aportarían el legado del escritor que aún se guarda en su casa, como manuscritos, ejemplares de novelas, fotografías y premios.

 

En este sentido, considera "muy importante" la contribución que pueda hacer desde la Junta de Castilla y León el consejero de Cultura y Turismo, Javier Ortega, antiguo director gerente de la Fundación, de cuya gestión al frente de esta institución ha defendido que "ha hecho las cosas muy bien" y ha reconocido que les une una "buena amistad".

 

'VILLA JULIA'

 

Precisamente la pasada semana el propio Ortega confirmó que su departamento está estudiando la propuesta de rehabilitar el inmueble conocido como 'Villa Julia' en Valladolid para acoger la casa museo y admitió que se trata de un "lugar maravilloso" para este fin, aunque precisa de "algunas aclaraciones".

 

Elisa Delibes considera que su padre es un autor no sólo muy conocido, sino también "muy leído", gracias en parte a que sigue siendo "una referencia" en los centros educativos que marcan como lecturas para su alumnos títulos como 'Cinco horas con Mario'.

 

Además, iniciativas como la puesta en marcha en Castilla y León de 'Delibes en el aula' contribuye a recordar su figura a través de distintas actividades, aunque la presidenta de la Fundación subraya que "lo primero debe ser leerlo".

 

En este sentido, recomienda a aquellos que nunca hayan leído nada de Miguel Delibes, comenzar por 'Las guerras de nuestros antepasados', la cual publicó poco antes de la muerte de su esposa, Ángeles de Castro, por lo que el escritor "no pudo ayudar a su novela" y ésta "no corrió tan buena suerte". Junto a esta, su hija también recomienda 'Los Santos Inocentes' "por breve y perfecta".

 

Elisa Delibes ha destacado la "implicación" de "todas las comunidades autónomas" para conmemorar el centenario de Delibes, una muestra de que "no sólo no se ha olvidado" al escritor, sino que su relevancia "ha crecido" en estos años, a pesar de que en la sociedad actual "parece que sólo interesa lo inmediato", por lo que reconoce que tanto ella como sus hermanos "realmente" no pueden "estar más contentos".

 

"Recientemente un catedrático de Literatura Española Contemporánea me dijo que mientras hay escritores que parece que no existieron, Delibes ha llegado más lejos", ha insistido su hija, quien destaca que una década después de su muerte "se le sigue reeditando, traduciendo y llevando al teatro", como el montaje de 'Señora de rojo sobre fondo gris', con José Sacristán, o de 'Cinco horas con Mario', con Lola Herrera.

 

"CARIÑO" DE SU PUEBLO

 

Ese "cariño" de diversos puntos hacia su padre lo sintió especialmente su familia con el fallecimiento de su padre, en marzo de 2010, en el que "en tantos pueblos se depositaron espigas en las calles que llevaban su nombre", aunque si hubo un lugar que se volcó en esos días, como subraya la presidenta de la Fundación, fue su ciudad natal. "La respuesta del pueblo de Delibes no pudo ser mayor, esos gritos de 'maestro', las muestras de agradecimiento de quienes fueron sus alumnos en la Escuela de Comercio, los padres que explicaron a sus hijos quién era Miguel Delibes. Aquello nos conmovió, no se puede tener un final más bonito", subraya.

 

Pero más allá del Delibes escritor, Elisa Delibes recuerda que fue el periodismo lo que más le ocupó a lo largo de su vida, "infinitamente más que la literatura" y que además "era lo que le daba de comer" y lo que procuró "sus mejores amigos", como Manu Leguineche, Francisco Umbral o José Jiménez Lozano.

 

Su hija también se ha referido a otro de los temas predilectos en los libros de Miguel Delibes como es de la caza, que no sólo narraba sino que practicaba con asiduidad y que consideraba "necesaria" para mantener el equilibrio en la naturaleza.

 

En este sentido, ha asegurado que Miguel Delibes "no podría entender" una situación como la vivida en 2019 con la suspensión cautelar de la actividad cinegética en Castilla y León dictada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad.

 

Elisa Delibes, quien confiesa que nunca ha cazado, admite el "cambio generacional" respecto a la visión de esta actividad, pero subraya cómo su práctica "hacía feliz" a alguien con un carácter habitualmente "pesimista y depresivo" como el del célebre escritor.

 

Para la presidenta de la Fundación, "a la larga fue bueno" para Miguel Delibes "quedarse en Valladolid" y no mudarse a otros centros de difusión de las corrientes literarias como Madrid, a pesar de que su relevancia en una ciudad de tamaño medio "a veces le agobiaba un poco". "Cuando salía a la calle no quería que lo pararan, pero en el fondo le conmovía y decía que a la gente de su ciudad le hacía más ilusión que él consiguiera un premio a que ganara el Real Valladolid", ha apuntado a modo de anécdota.