La Fundación Alimerka se centra en los colectivos invisibles de Valladolid

La Fundación Alimerka consiguió durante el año pasado mejorar la calidad de vida de 5.026 personas, a través de la colaboración que prestó a once entidades locales con un presupuesto de 114.300 euros.

La Fundación Alimerka ha presentado su memoria de actividades de 2017, que deja patente un año más su compromiso solidario con la sociedad vallisoletana. Gracias a su actividad en varios ámbitos de actuación, la Fundación Alimerka consiguió durante el año pasado mejorar la calidad de vida de 5.026 personas, a través de la colaboración que prestó a once entidades locales. El importe monetario de dichas ayudas fue de 114.300 euros, de los cuales 85.200 corresponden a entrega o reparto directo de alimentos.

 

El director de la Fundación Alimerka, Antonio Blanco, destacó durante el acto de presentación que "son muchas las entidades y colectivos que, bien por su baja frecuencia –por ejemplo enfermedades raras-, o por sus dificultades de acceso a la opinión pública; bien por falta de recursos –como las pequeñas entidades- o por atender a colectivos desconocidos o siempre bien interpretados por su entorno, atienden a personas que pueden ser nuestros vecinos, pero son unos vecinos cuyas realidades nos resultan invisibles. En Valladolid colaboramos con muchas de estas personas, familias con menores con déficits auditivos y necesidades especiales, personas con enfermedades mentales que residen en viviendas con apoyo, luchando por su autonomía o, sin duda, uno de los colectivos posiblemente menos conocidos: las personas con sordoceguera”.

 

Antonio Blanco estuvo acompañado por la presidenta de ASOCYL, Patricia Zorita, y por la coordinadora del Servicio de Atención y Apoyo a Familias de ASPAS y miembro de su junta directiva, Ana María Guerra. La presidenta de ASOCYL agradeció a la Fundación Alimerka su compromiso social “ya que hoy todos somos protagonistas de la generosidad, me siento muy emocionada porque ahora de verdad se ayuda a los colectivos más desfavorecidos y no de forma puntual sino que hay un compromiso más continuo y deseo y estoy segura que la Fundación Alimerka seguirá por el camino de la generosidad”.

 

En 2017 la Fundación Alimerka colaboró con el proyecto “Motricidad orofacial” de ASPAS y con el servicio especializado de ayuda a domicilio de ASOCYL. Además, Accem Valladolid y la Fundación Cauce se beneficiaron de bonificaciones en compras y la Asociación Reto a la Esperanza y la Fundación Cruz de los Angeles recibieron donación de excedentes. Por su parte, en el Hospital Río Hortega se llevó a cabo un año más el programa de “Humanización en áreas de Oncología” y los alimentos obtenidos en la Operación Kilo y Gran Recogida se entregaron al Banco de Alimentos de la capital vallisoletana. Asimismo, Salud Mental El Puente se benefició de la bonificación por compra, de la donación de excedentes y recibió financiación para el proyecto “Vivienda 10”, mientras que Cruz Roja participó en el plan de asistencia alimentaria.

 

El director de la Fundación Alimerka anunció también que para el presente año dicha fundación seguirá apoyando los proyectos de ASPAS y ASOCYL y que las entidades que durante 2017 recogían los excedentes lo seguirán haciendo durante 2018, al igual que se renovará el convenio de colaboración con aquellas asociaciones y fundaciones que recibieron vales y tarjetas dentro del Plan de Asistencia Alimentaria. En cuanto a las novedades de este 2018, Antonio Blanco destacó la incorporación de AECC de Valladolid, que recibirá ayuda económica para su piso de acogida para enfermos y familiares, y el comienzo del programa de “Humanización en áreas de Oncología” en el Hospital Clínico de Valladolid.