La Fundación Aldaba de Valladolid atendió a 2.341 personas en 2020 con un aumento del número de mujeres
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La Fundación Aldaba de Valladolid atendió a 2.341 personas en 2020 con un aumento del número de mujeres

La directora de la Fundación Albada, María Paz de la Puente junto con la subdirectora del programa, Ana Macías

Los cambios en las adicciones, el aumento de abuso de las TIC, la violencia filioparental y la atención a las mujeres, son los principales ejes de trabajo de Proyecto Hombre desde que comenzó la pandemia.

Proyecto Hombre Valladolid ha presentado el martes 23 de junio su Memoria 2020 con motivo del Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas, que se celebra el día 26 del mismo mes. Con el lema es “Hablemos de drogas, la información salva vida”, la entidad ha querido destacar los hitos más importantes conseguidos el año pasado y sus reflexiones sobre las tendencias y los riegos en el consumo de alcohol y otras drogas, la violencia y las adicciones sin sustancias, tanto en jóvenes como en adultos, pero con especial atención en las mujeres.

 

La directora de la Fundación Albada, María Paz de la Puente ha querido agradecer el “gran impulso por parte de los medios de comunicación”. Al comenzar la pandemia, la Junta de Castilla y León declaró a esta entidad como un centro socio sanitario especial, teniendo que permanecer en sus centros de trabajo “manteniendo la atención presencial a los casos urgentes con especial riesgo, y online al resto”. La fundación Albada intensificó el trabajo para poder mantener en cierto equilibrio a las poblaciones con las que trabajaban, agravados en 2020.

 

Durante este último año, Proyecto Hombre Valladolid ha atendido a 2.341 personas, de las cuales 1.759 fueron en servicios de prevención y 582 en recursos de tratamiento, siendo estas sus dos áreas de trabajo. Además intensificaron su labor en personas más vulnerables, constituyendo estas un 70 u 80% de las personas con las que trabajan.

 

La entidad ha notado un aumento significativo de la atención a mujeres. Cuentan con un proyecto específico llamado FRIDA en el que atendieron a 27 mujeres, en torno a los 38 años, con drogodependedia en cocaína, alcohol e hipnosedantes. La subdirectora del programa, Ana Macías, ha querido destacar la “sorprendente heterogeneidad de perfiles”. En total el 25% de las personas atendidas en tratamiento, en 2020, han sido mujeres.

 

La angustia, la soledad, la incertidumbre y la desesperanza son elementos que conviven con la mayoría de los usuarios y familias, y especialmente en momento de pandemia, que acuden a la Fundación Albada.

 

De la Puente ha destacado que la disminución general del consumo de sustancias está relacionada con la menor disponibilidad y difícil accesibilidad, en especial con el alcohol. También han observado un “cambio de paradigma” en los menores y jóvenes, desarrollando los factores de riesgo dentro de los hogares. “En familias donde existían conflictividad y problemas de convivencia se han incrementado”, explica la directora.

 

A su vez ha habido un menor control por parte del ámbito familiar con el consumo de tabaco. “Se ha desarrollado una falsa percepción de control porque el menor está en casa, pero los jóvenes socializan fuera de sus hogares porque donde no quieren estar es dentro de estas, aunque se ha revertido durante la pandemia”.

 

Cifras concretas en el área de prevención y tratamiento

 

La Fundación Aldaba tiene dos áreas diferenciadas; la de prevenciónorientada a familias con hijos adolescentes”, aclara Macías, y la de tratamiento  para “personas adultas que están vinculados a los Centros de Día y Comunidad Terapéutica”.

 

A pesar de las dificultades de la pandemia, han seguido desarrollando las mismas actuaciones y programas en el área de prevención, atendiendo de manera online a 1.131 personas, entre las que se encuentran familias y jóvenes. “Las familias nos han demandado temas relacionados con al a resolución de conflictos en el ámbito familiar y con el manejo de las tecnologías”, añade la subdirectora.

 

Han desarrollado programas para colectivos más vulnerables, relacionado con el fracaso escolar, el absentismo, problemas sociales o falta de ocio, como la “Prevención selectiva”, en el que han trabajado con 182 participantes. Además cuentan con el “Proyecto joven” acreditado por la Junta de Castilla y León donde han trabajado con 126 adolescentes que se han iniciado en el consumo, siendo mayoritariamente hombres. Por último han atendido a 119 personas en el “Programa EIRENE”, orientado a la violencia filioparental, siendo este el “programa con más incidencia a lo largo de la pandemia”, expresa Macías.

 

Dentro de su área de tratamiento han notado también un aumento en la presencia femenina, siendo un 24% el porcentaje de mujeres, y un total de 111 personas atendidas. También ha atenido a 28 hombres en prisión relacionado con delitos de violencia de género, en el Programa PRIA-MA.

 

La Memoria de 2020 se podría resumir en cuatro palabras; jóvenes, mujeres violencia e inserción”, comenta de la Puente. “Se ha pasado del quédate en casa al deja, deja que salga; la preocupación es qué pasa a pasar ahora”, manifiesta la directora.