La figura del Nazareno regresa a la iglesia de Jesús después de una semana de "traslado forzoso"

La figura del Nazareno, a su paso por la Plaza Mayor en el regreso a la Iglesia de Jesús. J. MARTÍN
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Ha vuelto a su lugar original ante el numeroso público que ha seguido el recorrido por las calles de Valladolid.

La figura de Nuestro Padre Jesús Nazareno ya ha vuelto a su lugar de origen, la iglesia de Jesús, tras una semana de "traslado forzoso" a la Iglesia de Santiago debido a las obras que se están acometiendo en los alrededores de la Plaza Mayor.

 

El pasado sábado 23 de febrero fue trasladado a la iglesia de la calle Santiago para la realización del tradicional besapié durante la jornada del viernes 1 de marzo, evento que fue todo un éxito de asistencia con mucho público congregado en las colas que se podían divisar entre Atrio de Santiago y la propia calle Santiago.

 

La tarea de vuelta a casa del Nazareno no se antojaba sencilla, debido a las obras que se están llevando a cabo en los alrededores de la Plaza Mayor, así como a los obstáculos e imprevistos que se podían encontrar en el camino tanto comisarios, portadores, cofrades y público en general. Algún vehículo tuvo que seguir los consejos de la Policía Municipal para no cruzarse en el recorrido por las céntricas calles de Valladolid; la comitiva partió de la iglesia de Santiago y discurrió por las calles Pasión, Reina, Correos y Peso.

 

TRASLADO EXTRAORDINARIO

 

Decenas de personas se han congregado a lo largo del recorrido que ha comenzado tras la eucaristía de acción de gracias y que ha rozado la hora y media de duración por las calles del centro de Valladolid. Se trata "de un traslado extraordinario" del Nazareno "puesto que no se hace nunca" como indica Mamen, que se encontraba dentro del recorrido justo detrás de los niños que portaban el incienso que iba ambientando las calles.

 

Precisamente esas calles porpiciaban una curiosa imagen, dada la situación del sábado por la tarde, puesto que muchas personas que se encontraban celebrando el Carnaval con curiosos disfraces se cruzaban con la comitiva que presentaba sus mejores galas, lo cual daba lugar a una estampa poco habitual. Seguramente muchas personas habituadas a la Semana Santa vallisoletana están acostumbradas a los repiqueteos de las campanillas durante el recorrido, pero más de uno o de una, que se estrenaba a la hora de contemplar este tradicional a la par que eventual espectáculo, se llevó algún susto por el ruido existente.

 

 

EMOCIONES

 

Alrededor de una quincena de cofrades portando por delanteotra por detrás y algunos refuerzos para los relevos, sumaban en total más de cuarenta personas para realizar el recorrido del Nazareno de vuelta a casa que tuvo su momento más delicado en la calle Peso con varios giros que se realizaron de la mejor forma para que todo saliera perfectamente.

 

En la parte delantera se encontraba Javier, joven cofrade llegado desde Madrid junto a su familia y que se encontraba muy ilusionado y, sobre todo, más tranquilo tras el traslado ya que era "la segunda vez que realizaba algo así". Dada la excepcional situación "no ha habido tantos ensayos como en Semana Santa, que suelen ser unos diez a la semana", comentaba. Precisamente, dada su estatura, ese encontraba delante "donde se concentra el mayor peso" y, siguiendo "la jerarquía", en la parte trasera se posicionaba "la gente que es un poco más bajita". 

 

El padre del joven, con el mismo nombre y también cofrade, ha querido seguir manteniendo la tradición familiar de sus padres y abuelos y ha resaltado también la importancia y antigüedad de la cofradía ya que es "una de las más antiguas de la ciudad, puesto que fue fundada en 1596" así como el valor de su patrimonio ya que alberga "documentos y contratos de carácter histórico del siglo XVI". En Semana Santa, Javier Stampa, portará una vestimenta "con más de cien años de antigüedad", toda una herencia y recuerdo familiar que se cuida con mucho mimo.

 

Ya con más tranquilidad y desde el exterior, Justa y Maria Isabel contemplaban el desarrollo de los acontecimientos "que llaman la atención de cualquiera que vaya por la calle" y se sorprendían de forma positiva "por la cantidad de gente joven" que se encontraba llevando al Padre a sus hombros. Tanto la primera, llegada desde Ataquines, como la segunda, natal de Valladolid, lamentaban a la par el hecho de que la gente "no se asome a los balcones como antaño" para contemplar el acontecimiento ya que les vienen a su memoria los recuerdos de otros tiempos en los que no cabía un alma asomado a la ventana.

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