La Feria de Valladolid, preparada para reabrir aunque tendrá que "dibujar un mapa diferente"

Así lo ha señalado el director general de la Institución, Alberto Alonso con motivo de la proximidad de la celebración, este miércoles, 3 de julio, del Día Internacional de las Ferias

La Feria de Valladolid ha explicado que, aunque hace un año presentaba los proyectos de futuro para mejorar el recinto, ahora tras la pandemia del coronavirus tiene que "dibujar un mapa diferente", aunque ha recalcado que, al igual que todas las ferias en España están ya "preparadas" para volver a abrir sus puertas y retomar la actividad cuando sea posible.

 

Así lo ha señalado el director general de la Institución, Alberto Alonso, en un artículo de opinión que ha firmado con motivo de la proximidad de la celebración, este miércoles, 3 de julio, del Día Internacional de las Ferias, Global Exhibition Day en la denominación de la Unión Internacional de Ferias (UFI).

 

El director general ha señalado que la pregunta "¿cuándo se podrán volver a celebrar ferias?" es "solo una" de las que se hacen los recintos y organizadores feriales y también los expositores y visitantes.

 

Alberto Alonso ha recordado que hace un año la Feria celebraba el Global Exhibition Day con un encuentro con los medios de comunicación en el que se habló de los proyectos de futuro, de las mejoras que iban a realizarse en el recinto para ser más versátiles y aumentar la actividad.

 

Sin embargo, ente el escenario que se vive desde marzo, que era "inimaginable en aquel momento", se ha "trastocado" la realidad y ahora entiende que tienen que "dibujar un mapa diferente". Pero, ha recalcado que las ferias ya "han demostrado a lo largo de años y años de historia" su capacidad y ha garantizado que se adaptarán para ofrecer "los mejores resultados a expositores y visitantes, en el mejor entorno posible".

 

En la coyuntura actual, "con muchas incertidumbres sobre la capacidad de la economía en recuperar la vía del crecimiento, las ferias pueden volver a desempeñar un papel fundamental", y los certámenes feriales, bien sea en su vertiente profesional, como en la de actividades dirigidas a los consumidores, son "claros dinamizadores de la actividad industrial y comercial".

 

La celebración del Global Exhibition Day pretende hacer visible cómo las ferias pueden ser "una gran herramienta" para la reactivación empresarial.

 

Prueba de ello, cita Alonso, son los diferentes estudios elaborados por Oxford Economics para la Unión Internacional de Ferias (UFI) en toda Europa, que indican que "por cada euro que invierte un expositor en un certamen, obtiene un retorno de ocho euros en el corto y medio plazo".

 

En cualquier caso, para el director general resulta "incuestionable" que la evolución de los tiempos ha provocado cambios en el sector, "como también lo ha hecho con muchos otros". Así, "la imparable digitalización, el acceso a las nuevas tecnologías y la aparición de canales alternativos para la promoción han introducido grandes modificaciones en las ferias, probablemente mucho más visibles en su vertiente profesional que en la de eventos dirigidos al consumidor, pero el factor diferencial de las reuniones cara a cara, seguirá aportando un valor que es difícil de superar por otro tipo de alternativas".

 

Los meses de confinamiento, han añadido, han abocado a estas instituciones al teletrabajo y han descubierto sus ventajas e inconvenientes. "Ciertamente los nuevos certámenes incorporarán más servicios digitales, pero la fuerza insustituible que supone el encuentro en el mismo espacio entre expositores y visitantes, entre oferta y demanda, seguirá siendo quien impulse nuestra razón de ser", ha recalcado Alberto Alonso.

 

Y en este punto, ante la "nueva realidad" se planta la pregunta, "¿cómo serán las ferias después del COVID-19?", ya que ha advertido de que la actividad se produce en entornos de alta concentración de personas, lo que es un factor crítico para la expansión de la pandemia.

 

LA SEGURIDAD, "EL PRIMER CRITERIO".

 

Por ello, recalca que "el primer criterio" que los recintos feriales y los palacios de congresos ponen sobre la mesa para la vuelta a la actividad es la seguridad. Seguridad para expositores y para visitantes, pero también para todas las personas de la cadena de valor que hacen posible la celebración de las ferias como son los montadores de expositores, las empresas de catering, los proveedores de equipamientos audiovisuales y otros.

 

A través de las respectivas asociaciones (AFE y APCE) que trabajan conjuntamente a través de una comisión de la cual Feria de Valladolid forma parte, se ha elaborado un protocolo de buenas prácticas, que ha sido remitido a los Ministerios de Industria, Comercio y Turismo, y también de Sanidad, que junto con la coordinación del ICTE (Instituto para la Calidad Turística Española) dará forma a los requerimientos que el sector deberá cumplir para ofrecer entornos seguros.

 

"Allí donde se ha identificado un riesgo, se ha propuesto una medida para paliarlo y el sector en su conjunto ha asumido el compromiso de gestionar de manera responsable y lo más eficiente posible la vuelta a la actividad", ha detallado. Así, las medidas que aplicarán para facilitar el distanciamiento social y los protocolos de higiene generarán tranquilidad a los clientes, "que no encontrarán en nuestros recintos riesgos superiores a los que se puedan encontrar en otros espacios como centros comerciales o restaurantes".

 

Además, ha querido recordar la vertiente social que las instituciones feriales han mostrado durante la pandemia, ya que se ha visto recintos convertidos en hospitales, en albergues para personas sin hogar, centros de distribución de material sanitario, almacenes para los ninots de las Fallas. Todo ello reafirma nuestro compromiso de aportar valor a la sociedad de la que formamos parte.

 

"Nuestro reto hoy es mirar hacia el futuro y las ferias estamos preparadas para abrir los recintos y recuperar la actividad que nos define", ha concluido Alonso.

 

El director general de la Feria de Valladolid ha recalcado la importancia de esta industria que celebra 32.000 ferias en el mundo cada año, que genera un impacto económico mundial de 167.000 millones de euros en aportación al PIB y ocupa a más de 3,2 millones de profesionales. 

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