La Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Castilla y León denuncia un trato discriminatorio por su comunidad de vecinos

Luis Miguel Jiménez. SERGIO SANZ

La sede se encuentra en un barrio de Valladolid y la organización se queja de las trabas para poder asistir a las juntas, ya que no facilitan la posibilidad de que acuda un intérprete.

El cambio de sede de la Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Castilla y León (FAPSCL) está siendo una odisea para la organización, que denuncia el trato por parte de la comunidad de vecinos. Hace unos meses se mudaron a la calle Monasterio Santa María de Moreruela, en el barrio Villa del Prado de Valladolid, donde adquirieron un local. Antes se encontraban en otro, pero en alquiler, por lo que esperaban ganar con este paso.

 

De momento, lejos de lograr algo positivo, se han encontrado con una situación desagradable, ya que no pueden acudir a las juntas al no contar con un intérprete para, en este caso, el presidente de la federación, Luis Miguel Jiménez, que no ha podido ir a varias reuniones. “Por unanimidad decidieron no contar con él. La Ley de Propiedad Horizontal incluye que es un derecho, igual que personas ciegas con el braille o en otros casos con las rampas”, explica.

 

Aunque la disputa va más allá y el propio Luis Miguel reconoce no tener “tan claro que rechacen al intérprete”, pero sí “a las personas sordas”. “Es un conflicto externo. Queremos que se sensibilice el problema. ¿Qué pasaría si fuera al revés?, expresa.

 

El presidente pone como ejemplo lo ocurrido en su propia comunidad: “Ha aceptado pagar el intérprete. Además, han adaptado el horario de las reuniones para que la comunidad cubra el gasto del intérprete. Todo depende de las personas y de su carácter.

 

LOS CARTELES, EN LAS CRISTALERAS. SERGIO SANZ

 

POLÉMICA POR EL AIRE ACONDICIONADO

 

Como reconoce, no todos los vecinos defienden la postura del ‘no’ a favorecer su accesibilidad. “Uno o dos han venido algún día. Intento no dar guerra porque tengo un carácter más negociador. Algunos siempre dan problemas, pero otros están muy concienciados, cuenta.

 

Y es que desde la federación están convencidos del rechazo total porque no solo han tenido el ‘incidente’ del intérprete. La comunidad se quejó del aparato de aire acondicionado que instalaron, pero aseguran que técnicos del Ayuntamiento acudieron a comprobar si todo estaba correcto. “Nos dijeron que estábamos por debajo del límite de ruidos y que, incluso, podíamos poner la calefacción por la noche sin problema”, explica. Pero consideran que ese tema “influye”. “Lo derivamos a nuestro abogado. Me siento tranquilo porque tenemos todos los permisos, señala.

 

Por todo ello, decidieron colocar unos carteles en las cristaleras del local en el que denuncian el rechazo. Entre ellos se encuentra la legislación en la que se amparan. “No lo hemos hecho por venganza, sino para defender nuestros derechos, asegura Luis Miguel.

 

LA LEGISLACIÓN. SERGIO SANZ