La Escuela de Pádel del BSR Valladolid se estrenará en el Torneo de Getafe, si el tiempo no lo impide

Los integrantes posan en el día de la presentación del club

Cinco integrantes del club se desplazarán a la localidad madrileña este fin de semana para aprender e ir creciendo a nivel competitivo.

La Escuela de Pádel del BSR Valladolid ya tiene su primer reto: el III Open Nacional de Pádel en Silla 'Villa de Getafe', que se disputará del 9 al 11 de febrero y en el que participarán cinco integrantes del club -Luismi Sánchez, alma máter de esta sección, que hará pareja con Enrique Díez; Ángel Bastardo, que jugará con Félix Martínez, y Álvaro Garmilla, que vive en Madrid, aunque es de Valladolid y tiene ficha con el equipo de su ciudad, y que compartirá cancha con el valenciano Alejandro López-.

 

Todos ellos tienen experiencia de anteriores torneos, pero es la primera vez que participan como club y, por tanto, “la ilusión es máxima para tratar de llegar lo más lejos posible pero, sobre todo, para aprender y poder seguir creciendo en la entidad vallisoletana”, tal y como ha reconocido Luismi Sánchez.

 

Este Open 'Villa de Getafe' citará a 24 parejas de toda España, lo que evidencia el gran nivel con el que va a contar, con los mejores del panorama nacional en este deporte, entre los que destacan los números uno de dicho torneo, Edorta de Anta y Óscar Agea, aunque la climatología, en este caso, va a tener un importante protagonismo, ya que puede poner en peligro los desplazamientos de algunos jugadores.

 

En los pocos meses que llevan juntos los diez integrantes del BSR Valladolid, han ido mejorando poco a poco, porque “la impilcación es total y las ganas de crecer, también”, de ahí que este torneo suponga una buena piedra de toque para saber si las cosas van por el camino correcto, para ir corrigiendo errores y para absorber conocimiento de gente con más años de pádel a sus espaldas.

 

El resultado será lo de menos, si bien los cinco jugadores del club vallisoletano, que patrocina Emina, van a dar el máximo para dejar bien alto el nombre del mismo y para poner la primera baldosa de un largo y, seguro que fructuoso, camino.