La entrega también tiene recompensa

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Joselillo corta una oreja en la primera del ciclo de Valladolid tras una tarde en la que estuvo muy entregado. Capea pasa desapercibido por el coso de Zorrilla y Pablo Santana, sin suerte.

Primera de abono. Plaza de Toros de Valladolid. Un tercio de entrada en tarde agradable. Se lidió un toro de Guadalest y cinco de Araúz de Robles, bien presentados y de juego desigual. Sobresalió el segundo.

 

Pedro Gutiérrez 'El Capea' (Nazareno y oro). Silencio y Silencio.

 

José Miguel Pérez 'Joselillo' (Grana y oro). Ovación y Oreja.

 

Pablo Santana (Purísima y oro). Silencio y Silencio

José Miguel Pérez 'Joselillo' es un torero honesto. Quizá guste más o menos, pero riega el albero hasta con la última gota de esfuerzo. Entrega, pundonor, garra... es Joselillo un torero con sobrante de afición y escasez de oportunidades. Hoy, en Valladolid, dejó todo lo que llevaba dentro y su público, en la primera del ciclo vallisoletano, le premió con una oreja que podrían haber sido dos de no haber fallado con el acero en su primero.

 

Cierto es que pechó con el mejor lote de la tarde y lo aprovechó... a medias porque el triunfo podría haber sido rotundo. El primero se desplazaba largo, embestía con suavidad. El pucelano dibujó variedad con el percal y se ajustó en un quite por chicuelinas.

 

Las excesivas ganas emborronaron algunos pasajes del trasteo, pero Joselillo se lució en algunas tandas sobre la diestra. Con oficio, el vallisoletano se fue metiendo entre los pitones, para recetar circulares que calaron en el tendido. Pero falló con el acero, primero porque pinchó y después porque la espada cayó muy baja. Entonces el premio se redujo a una sonora ovación.

 

En el quinto, mientras duró, José Miguel quiso demostrar que además de testosterona puede echarle gusto. Dos series por el pitón derecho y brotaron los muletazos hondos, largos, templados y limpios. Culmen de la faena con un pinturero circular y el de Araúz de Robles se da por vencido. Unas ajustadas bernadinas y ahora sí se va como un cañón detrás de la espada. Una oreja que le sabe a gloria y una vuelta al ruedo que paladea el vallisoletano como premio a una temporada que no está siendo nada fácil.

 

La corrida fue aburrida. Para qué engañarnos. El remiendo de Guadalest al hierro titular tuvo peligro. En el saludo capotero hizo varios extraños y el salmantino Pedro Gutiérrez 'El Capea', que sustituía a un lesionado Luguillano, se quejaba de un posible defecto en la vista. El castigo en varas fue excesivo y el hijo del maestro Capea se justificó en la muleta, sin más.

 

Larga cambiada para despertar del sopor en el cuarto. Capea lo deja crudo en varas, pero el toro no aguanta y llega a la muleta sin fuelle. El trasteo careció de toda emoción y el torero se fue contagiando de la aburrida embestida mortecina de su enemigo o ¿fue al revés?

 

El vallisoletano Pablo Santana llegaba a su plaza para presentar sus credenciales en su segunda corrida de toros tras su triunfal alternativa la pasada temporada en Mojados. Venía muy metalizado el nuevo diestro, pero poco rodado. Y las cosas no salieron. Su primero fue acortando la embestida y poniéndose complicado. No fue hasta el que cerraba plaza y a mitad de faena a cuando el vallisoletano se sintió a gusto. Fueron apenas dos series ligadas y templadas. Luego el descabello se atravesó y pasó un auténtico quinario. No fue sin duda la presentación soñada en el Coso de Zorrilla. Tampoco el mejor comienzo de feria, pero al menos Joselillo le puso coraje.