La empresa vallisoletana encargada de mantener a raya al Covid-19
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La empresa vallisoletana encargada de mantener a raya al Covid-19

Limpieza anti Covid. TRIBUNA

Divacel, negocio especializado en la venta de todo tipo de artículos de higiene y limpieza, explica a TRIBUNA la evolución en época de coronavirus y los malos hábitos a la hora de desinfectar

Desde que empezó la pandemia en marzo, muchos sectores de la economía se han visto afectados por las restricciones impuestas (reducciones de aforos, cierre de empresas, negocios, etc.). Y un sector que económicamente ha crecido es el de las empresas de desinfección o el de mascarillas ya que hay que hacer todo lo posible para matar al virus.

 

Divacel S.L es una empresa vallisoletana con sede en la calle Turquesa (Polígono de San Cristobal), que se encarga del suministro de higiene profesional a otras empresas y negocios. Mascarillas, productos desinfectantes, pero muchas veces la desinformación de los usuarios hace que se haga un mal uso de estos. Divacel ofrece sus productos a numerosos negocios de restauración, oficinas, colegios, bancos, centros de salud y edificios públicos, y es que a estas alturas dos mil clientes ya han depositado su confianza en la empresa.

 

Roberto Ibáñez, responsable de Divacel, explica a TRIBUNA que la venta de sus productos se ha disparado considerablemente por la pandemia del Covid-19. "Vendemos productos que antes iban destinados más a la alimentación y al sector sanitario, pero no son productos que en hostelería y otros servicios se usasen son asiduidad”. Son productos especiales de desinfección los que la empresa vende y hay que saber usarlos adecuadamente.

 

“Hay dos tipos de desinfectantes, los que tienen alcohol al 70%, que a los pocos segundos se evaporan, y hay otros que tienen un arrastre que hay que aplicar el producto y después hay que recogerlo”, explica Ibáñez. En cuanto a estos segundos productos higiénicos asegura que se están usando mal por falta de información. “En muchos establecimientos de todo tipo, pulverizan y rápidamente pasan una bayeta, eso se está haciendo mal, hay que esperar un tiempo que lo pone el fabricante, mínimo 3 minutos”.

 

“El Coronavirus es un virus que va recubierto con una capa de grasa. Esa capa la tiene que romper el desinfectante, que tarda un tiempo determinado que puede llegar hasta los cinco minutos”. Ibáñez asegura que muchos clientes pierden dinero. “Es un producto bastante más caro que los convencionales, y al usarlo mal están derrochando. La persona que echa el desinfectante y lo recoge no está matando al virus asegura Ibáñez.  

 

Cuando empezó la pandemia tuvieron que hacer protocolos de actuación sobre todo en residencias para que el producto se utilizase de forma correcta. “Vender por vender puede hacerlo cualquiera, pero al cliente hay que explicarle cómo funciona el producto para estar a salvo del virus” alega Roberto Ibáñez ya que hay empresas que han vendido productos sin dar a conocer cómo se utilizan.

 

Muchos sectores, sobre todo el de la hostelería, se han visto afectados por la crisis del Covid-19. No ha sido el caso de Divacel donde Ibáñez dice que su empresa “ha facturado más que otros años, en torno a un 25%. “Podemos darnos con un canto en los dientes, porque hay muchos sectores, sobre todo el de la hostelería que están sufriendo”, explica Roberto Ibáñez. “Con el cierre de bares y restaurantes hemos tenido alguna pérdida ya que tenemos muchos clientes del sector hostelero”. Ibáñez muestra también su apoyo al sector hostelero que está pasando por uno de sus momentos más duros.

 

Como empresario, ve el futuro incierto. Aunque asegura que a día de hoy no pueden quejarse de sus ventas y cree que si el país entra en una crisis económica afectará antes o después a todos los sectores incluido el suyo. ¿Qué futuro espera a las empresas? Desde luego no pinta demasiado claro.

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