La EBAU de la mascarilla ya está aquí

Más de 2.800 alumnos comienzan sus exámenes este miércoles en diez sedes de la Universidad de Valladolid con medidas excepcionales de seguridad contra la Covid-19

La temida Selectividad, ahora la EBAU, es uno de esos puntos de inflexión que marcan la vida de un estudiante. Con más fama que resultados reales (la gran mayoría de los alumnos aprueban en la primera convocatoria), es un paso decisivo para los jóvenes que afrontan su futuro en la Universidad, como antesala a su proyección profesional.

 

Pero este año la EBAU será muy distinta. Primero por las fechas, casi un mes después (1, 2 y 3 de julio); segundo, por las medidas estrictas de seguridad que se tomarán. No tanto para vigilar si un alumno copia, que también, sino por la crisis sanitaria del coronavirus que ha trastocado todos los planes.

 

Así pues, la EBAU de 2020 será para 2.818 alumnos vallisoletanos la de la mascarilla. En total en los cuatro campus de la Uva son casi 5.000 los jóvenes que se examinarán (752 en Palencia, 862 en Segovia, 507 en Soria y 2.818 en Valladolid), lo que significa un 22% más que en la misma convocatoria del pasado año. Mientras que la convocatoria extraordinaria se traslada al mes de septiembre, concretamente a los días 10, 11 y 12 de septiembre.

 

Una de las principales medidas ha sido “la acomodación de los exámenes, habida cuenta de que los estudiantes de 2º de Bachillerato iban a asistir a estas pruebas en unas condiciones particulares por no haber podido finalizar presencialmente el último trimestre del calendario”, según ha explicado la vicerrectora de Estudiantes, María Ángeles Sobaler.  Por este motivo, la fórmula de examen será “más flexible” con la posibilidad de que el alumno elija entre más opciones para obtener mejor calificación. Y se avisa: “mayor opcionalidad no significa en ningún caso que se suspendan los niveles de exigencia académica propios de estas pruebas”.

 

Se han aumentado el número de sedes, para que logísticamente haya menos alumnos en cada lugar. De esta manera, Valladolid contará con un total de diez sedes que se localizan en espacios universitarios. De esta manera, ninguna de los diez escenarios elegidos superarán los 300 alumnos. También se ha multiplicado el número de aulas, para que la distancia entre estudiantes sea mayor. Asimismo, ninguna de las clases se ocupará por encima del 25 por ciento de la capacidad real y se mantendrá una distancia de entre 1,5 y 2 metros.

 

Tal y como ha explicado Sobaler, una de las cuestiones que más preocupan y en la que se ha concentrado mucho esfuerzo es en la llegada y los accesos a las sedes por parte de los alumnos. Se ha adelantado la hora de recepción a las 8 de la mañana y se accederá en horario escalonado y por distintas puertas. Asimismo, la Policía Local colaborará en el exterior de las diferentes sedes.

 

En el interior del edificio, se asegurará el recorrido en fila de los estudiantes, desde la entrada hasta el aula o aulas correspondientes a cada uno. Cada grupo utilizará siempre la misma puerta de acceso y salida y se ha procurado que en cada caso se suponga de una zona de descanso exterior, done esperamos contar con el apoyo de Protección Civil. En cualquier caso, los vocales de centro tendrán un papel fundamental para asegurar la disposición de los estudiantes en fila, su distanciamiento, la conducción hasta las aulas y la salida y permanencia en los espacios de descanso”, ha explicado la vicerrectora de Alumnos.

 

Todos los estudiantes irán provistos de mascarillas y en una bolsa de plástico guardarán todos sus enseres que se depositarán en sus inmediaciones mientras duren las pruebas. No obstante, la Universidad de Valladolid garantiza un remante de mascarillas, que responda a posibles incidentes.

 

LIMPIEZA DE AULAS

 

Las aulas se limpiarán después de cada prueba y siempre que sea posible, los estudiantes ocuparán el mismo lugar en las cuatro pruebas de la fase obligatoria. Además, todas las aulas contarán con geles hidroalcohólicos y papeleras para desechar los epis. Desde la Uva se destaca el esfuerzo “significativo” que ha supuesto la preparación de los espacios, con “indicativos, señalización de la circulación, cartelería con las indicaciones higiénico sanitarias, sobre limitación de uso de asesores (solo de las personas con alguna minusvalía), uso de los servicios…”

 

Por último, se ha articulado apoyo emocional en cada sede. Se trata de personal universitario especializado que podrá atender a los estudiantes en caso de necesidad, estrés emocional o requieran acompañamiento puntual en esta situación excepcional. “No olvidemos que los estudiantes son conscientes de que se juegan una parte de su futuro en estas pruebas”, concluye la vicerrectora de Alumnos.