La Diputación incrementa su ayuda al Banco de Alimentos y renueva su colaboración con Cáritas y Cruz Roja

El presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, ha firmado este miércoles la renovación de los convenios de lucha contra la exclusión social que la Institución provincial suscribe anualmente con Cáritas, Cruz Roja y la Fundación Banco de Alimentos, con la que incrementa su ayuda.

 

Carnero ha destacado el incremento presupuestario para este programa de ayudas sociales en un 651 por ciento desde 2012, lo que ha permitido atender a un mayor número de beneficiarios, con un incremento del 55 por ciento, y reforzar las diferentes áreas de actuación.

 

Los Convenios con Cáritas y Cruz Roja vuelven a estar dotados con 120.000 euros, 60.000 euros para cada entidad, e incorporan las diferentes líneas de actuación que se han ido desarrollando desde su inicio en 2013.

 

Éstos se iniciaron con un programa de ayudas destinadas al alquiler de vivienda para las personas individuales o unidades familiares que hayan sido desalojadas de su vivienda habitual por impago de cuotas hipotecarias o del alquiler concertado y se ha extendido con el paso del tiempo a favorecer la vivienda a refugiados y a mujeres víctimas de violencia de género, así como a facilitar su integración social con acciones formativas específicas.

 

Junto a ello, el pasado año se incorporaba el programa de apoyo a las necesidades básicas esenciales de los menores, especialmente la alimentación, durante los periodos de vacacionales escolares, del que se han beneficiado en 2017 un total de 275 menores.

 

Como novedad para 2018 se incluye la realización de acciones formativas dirigidas a formar a personas en situación de vulnerabilidad social para especializarlas como asistentes personales de personas con discapacidad, figura prevista en la Ley de la Dependencia y que se vislumbra con gran potencial de empleabilidad y destinadas a atender a personas con diferentes discapacidades en el medio rural.

 

En total, en 2017 se concedieron 15 ayudas de alquiler de viviendas, nueve a través de Cáritas y seis a través de Cruz Roja. En cuanto a las acciones formativas, 62 personas participaron en los cuatro talleres impartidos por Cruz Roja, dos de habilidades sociales (Medina de Rioseco y Tudela de Duero) y otros dos de español para extranjeros (Bolaños de Campos y Mojados).

 

OPERACIONES BÁSICAS DE COCINA

 

Por su parte, 14 personas participaron en un curso de Operaciones básicas de Cocina organizado por Cáritas, de las que seis se han insertado en el sector de la hostelería.

 

Los requisitos que deben reunir los beneficiarios son los mismos que en anteriores convocatorias para las ayudas destinadas a personas o familias desalojadas de su vivienda habitual por el impago de cuotas hipotecarias o del alquiler concertado, no pudiendo beneficiarse de las mismas quienes se hayan beneficiado en los años 2016 y 2017.

 

En el caso de las personas o familias que lleguen a España con motivo de la crisis humanitaria producida por el conflicto bélico en Siria, deben acreditar su estatus de asilo o refugiado y haber entrado en España en el marco del Programa establecido con la Agenda Europea de Migración.

 

Por su parte, para las mujeres que ostenten la condición de mujer víctima de violencia machista se incrementa en un 50 por ciento el umbral de ingresos con respecto a los beneficiarios por impago de cuotas hipotecarias o alquiler, y además tiene que existir orden de protección o, en su defecto, informe de los Servicios Sociales.

 

En cuanto al programa de formación los beneficiarios tendrán que ser usuarios de los servicios sociales, principalmente perceptores de Renta Garantizada de Ciudadanía o AES, o propuestos por alguna de las dos entidades firmantes.

 

Por último, para las unidades familiares que tengan a cargo jóvenes menores matriculados en enseñanzas obligatorias y de educación infantil, además de no superar un determinado umbral de ingresos mensuales, los jóvenes tienen que utilizar habitualmente los servicios de comedor en los centros educativos a los que asisten.

 

En el caso de las ayudas al alquiler, se mantienen dos tipos de ayudas: el cien por cien del precio del alquiler por un periodo de hasta seis meses, o bien, el 50 del precio del alquiler para un periodo de hasta doce meses.

 

Excepcionalmente se podrán ampliar las ayudas a tres y seis meses más, respectivamente. El importe mensual a abonar será el del coste del alquiler y, en todo caso, un máximo de 425 euros al mes, lo que supone un ligero incremento frente a los 400 euros del pasado año. La vivienda a ocupar tiene que estar ubicada en un municipio de la provincia de Valladolid, excluida la capital.

 

ALIMENTACIÓN INFANTIL

 

En el caso de las ayudas para gastos de alimentación infantil se concederán ayudas para cada uno de los períodos vacacionales de forma aislada: Semana Santa, verano y Navidad, y se usará como medio preferente tarjetas específicas, vales o cheques de compra.

 

Por último, en el caso de los beneficiarios de las ayudas a la formación, se les abonará una beca de transporte a razón de 0,19 euros o 0,10 el kilómetro, en función de que personas de la misma localidad compartan o no vehículo para acudir a los cursos, o en su defecto, el coste del billete de autobús, tren o cualquier otro medio de transporte público necesario para asistir a la formación.

 

Por otro lado, se da continuidad a la colaboración iniciada en 2014 con la Fundación Banco de Alimentos de Valladolid, con una aportación por parte de la Diputación de Valladolid que se incrementa hasta los 85.000 euros, con un crecimiento del 21,43 por ciento con respecto al pasado año.

 

En este caso, 15.000 euros irán destinados a gastos de inversión y se mantiene la cifra de 70.000 euros para atender los gastos corrientes necesarios para la recogida, selección, almacenamiento y distribución de alimentos a través de más de setenta entidades, que en el año 2017 llegaron a un total de 4.492 beneficiarios en la provincia de Valladolid.

 

En este sentido, la aportación realizada por la Diputación de Valladolid permitió al Banco de Alimentos reforzar la adquisición de los productos más demandas por las familias usuarias y con menor oferta por las entidades donantes. Así, destacan la compra de leche (75 por ciento del gasto), huevos (13 por ciento del gasto) y leche infantil (doce por ciento).

 

Una situación que se hizo especialmente preocupante en la Campaña Extraordinaria de Navidad, donde la Diputación aportó 3.000 euros extra para la adquisición, especialmente, de huevos frescos.