La difícil evolución de la presencia de la mujer en la Policía Municipal de Valladolid

Agentes de la Policía Local de Valladolid llevan mascarilla en la Plaza Mayor. - POLICÍA MUNICIPAL DE VALLADOLID

Casi el 13% de los agentes de la Policía Municipal de Valladolid son mujeres, una cifra baja pero por encima de la media de Castilla y León

A día de hoy no resulta extraño ver a una mujer policía patrullando las calles. Sin embargo, esto no ha sido siempre así. Aunque la presencia de las mujeres en los cuerpos policiales ha crecido en los últimos años, las cifras aún distan enormemente de las que alcanzan los hombres en esta profesión, y los prejuicios siguen presentes.

 

Antes ni siquiera se le permitía a la mujer acceder a este trabajo. Julia González Calleja, Intendente Jefa de la Policía Municipal de Valladolid, explica cómo Valladolid fue la segunda ciudad de España, después de Córdoba y seguida por Madrid, que incluyó a la mujer en su cuerpo policial. Es en 1971 cuando se puede hablar de la primera promoción de mujeres, que inició en enero del año posterior.

 

“Cuando entraban las primeras mujeres, tenían que firmar un papel en el que se comprometían a permanecer solteras, no se podían casar”, señala la jefa de policía vallisoletana. En el caso de la capital castellanoleonesa, en 1982 se convocaron plazas diferenciadas, 26 para hombre y ocho para mujer. “Fue un paso, pero limitaba la entrada de la mujer”, añade González.

 

Esto es algo que cuesta encajar en la actualidad, pero en realidad no ha pasado tanto tiempo y, aunque hemos avanzado, aún quedan muchos prejuicios relacionados con determinadas profesiones por erradicar.

 

PRESENCIA DE LA MUJER EN LA POLICÍA

A pesar de que el acceso a los cuerpos policiales no cuenta con los problemas mencionados en líneas anteriores, el número de mujeres que se presentan a las oposiciones aún es muy bajo. Actualmente Valladolid está por encima de la media de Castilla y León, con un 12,98% de representación femenina en el cuerpo, según explica González, que es la única mujer en la escala superior de la policía municipal en toda la comunidad autónoma,  y la primera y única Intendente Jefa que ha tenido Valladolid.

 

“Cuesta. Según vas escalando cada vez cuesta más esa brecha, se va consiguiendo romper el techo de cristal, pero todavía queda el terminar de acabar con ese techo”. González lleva casi 37 años en la profesión y cuatro años al frente de la jefatura y ha podido comprobar cómo ha evolucionado la presencia de la mujer en la seguridad del municipio.

 

En las últimas pruebas de acceso a la Policía Municipal de Valladolid, un 21,10% de personas que se presentaron eran mujeres. De los 848 aspirantes, 179 mujeres. Accedieron a los puestos 77 agentes, 10 de ellos mujeres. Son cifras bastante reducidas, pero muy importantes pues, en comparación a años anteriores, el aumento es visible.

 

“Esto indica, si se mantiene, que vamos incrementando, significa que vamos llegando a las mujeres para atraerlas hacia esta profesión”, exclama la jefa. Según los datos que ella misma ha facilitado, en 2015 esta representación femenina en las pruebas fue del 14%. Cifras parecidas o menores rondan años pasados, por lo que resulta tan destacable que hoy mismo la representación en el cuerpo policial de Valladolid roce el 13%.

 

A nivel de Castilla y León, explica González, de los 93 municipios que disponen de policía municipal, 38 cuentan con exactamente cero mujeres agentes.

 

Para descubrir qué es lo que está ocurriendo para que el número de mujeres que se presenta a policía sea todavía tan bajo, la jefa ha analizado la situación: “Yo creo que tenemos que hacer más campaña de captación, difundir nuestro trabajo, que muchas veces no se conoce, puede haber mujeres que piensen que el trabajo de policía, que tradicionalmente ha sido de hombres pueda permanecer con esa connotación, y no es así”, indica la Intendente Jefa.

 

Esta connotación viene dada por los antecedentes de una historia en la que el papel de la mujer no ha sido otro que el de cuidar a sus hijos y hacer las labores del hogar, “esto está cambiando y tiene que cambiar más, la corresponsabilidad en un domicilio de ambas partes es fundamental”, señala con contundencia González.

 

PROCESO DE SELECCIÓN

¿Qué pasa con la selección? Para entrar al cuerpo los aspirantes pasan por una serie de pruebas físicas, psicotécnicas, teóricas, médicas y unos requisitos como los permisos de conducir de moto y de coche.

 

Las pruebas físicas son diferenciadas, acertadamente bajo el punto de vista de la jefa vallisoletana: “Todavía a día de hoy se cuestiona que sean diferenciadas, eterno debate, cuando las marcas olímpicas también son diferenciadas, no es la misma marca la de un hombre que la de una mujer”.

 

En el resto de exámenes no hay aspectos a destacar, sin embargo, en los requisitos referentes a los permisos de conducción, Julia González destaca que, mientras en el caso del coche, tanto hombres como mujeres por igual lo adquieren, en el caso de la moto suelen ser los varones los que más predisposición a sacarlo tienen. “Esto está cambiando también”, aclara.

 

Añade que es preciso reforzar la imagen de la mujer policía, mostrar el atractivo de la profesión, sus tareas, su contribución, etc., y destaca la idea de que, juntando las cualidades de las mujeres con las de los hombres, los cuerpos de seguridad se ven enriquecidos.

 

La Intendente Jefa de la Policía Municipal de Valladolid resume todo con una frase de Elizabeth Candy Stanton, una sufragista estadounidense: “Decía que el lugar de una mujer en la sociedad marca el nivel de su civilización, creo que lo define claramente”.

 

Incide también en que a día de hoy la Policía Municipal no se limita a atender altercados y gestionar detenciones, sino que se lleva a cabo una importante labor preventiva, a través de charlas, campañas, acudiendo a colegios, etc. “Sí que es verdad que la evolución ha sido increíble, pero tenemos que seguir, no podemos adormecernos. Lo más importante es que cada mujer pueda ser lo que quiere ser, para eso tiene que recibir una educación igualitaria”, concluye Julia González.