La corbata de Fernando Rey

Herta Müller, autora de la novela 'Mi patria era una semilla de manzana' describía en su última entrevista la fealdad como un elemento unificador del comunismo. Y destacaba la importancia de la belleza en su vida diaria. Cuenta cómo en su infancia envidiaba las plantas, siempre bonitas y siempre en el lugar adecuado.

La belleza, nos dice HM protege. Es lo contrario de la tortura, de la humillación. La belleza se preocupa por ti personalmente. Sólo hay que buscarla y entonces tiene sentido. Y está en todo, no solo en el idioma. También en la ropa, en un edificio, en una planta… Menos en la corbata de Fernando Rey. Cuando miré la fotografía me acordé de las corbatas que lleva Donald Trump, siempre excesivas y fuera de temporada. Al contrario que César Huidobro, antiguo consejero de Presidencia que llevaba siempre unas corbatas preciosas de la marca Hermès que le daban un aire de ministro de cultura francés.

 

Claro que César Huidobro estaba acostumbrado a llevar corbata y eso se nota; si no me la pongo, siento -dijo alguna vez- que voy desnudo. Fernando Rey con esa corbata asombrosa tiene pinta de haberse dibujado en el pecho un lugar extranjero. Porque eso no es una corbata, parece más bien una declaración de principios. Comprar algo, dicen los expertos, se interpreta como algo placentero, lo que estás haciendo es recompensarte a ti mismo. Porque el placer llama a placer. ¿Ha sido compra? ¿O préstamo? Misterio. Estoy por imaginar que cuando acabó el acto se la guardo en el bolsillo de la chaqueta, esos quince minutos de los que habla Warhol, la corbata ya les había cubierto con creces.

 

Porque esa corbata no es una máscara sino un signo que diría un semiólogo. Fernando Rey, un hombre culto, inteligente y trabajador muy querido por alumnos, compañeros y vecinos sabe que el criterio para hablar de un consejero no debería ser el color de la corbata pero como dejó escrito Kafka lo cotidiano ha sido transformado en un acto de imaginación. Un abrazo.

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