La ciudad mágica que envuelve el Pisuerga

Figura del fotógrafo en el Campo Grande de Valladolid.

Leones que hacen suspender a universitarios, batallas entre enamorados en el Campo Grande y el bautizo de Felipe II son algunos de los secretos que esconde la capital de Castilla y León.

Solamente con un paseo a lo largo de la localidad puedes darte cuenta de que Valladolid es una ciudad en la que se necesita investigar. Pasear. Recorrer sus calles e indagar en ellas para conocer sus historias y sacar lo mejor de ellas. La antigüedad de la urbe, el arte y la tradición son algunos de los destellos mágicos que esconde. No es solamente la capital de la niebla y el frío, ni aquel lugar en el que es casi imposible que nieve. Tampoco la ciudad donde las personas son cortantes y secas. Valladolid es mucho más que la capital del reino de España durante 1600.

 

Palacio Pimentel

 

Esta ciudad es la leyenda del rey Felipe II que nació en 1527 en el Palacio Pimentel. Cuenta que los preparativos para su bautizo comenzaron rápidamente y la decisión fundamental era en qué Iglesia celebrar dicho acontecimiento. La duda que da lugar a este mito estuvo en si elegir la Iglesia de San Martín, un humilde templo de la localidad, o el flamante convento de San Pablo. Por ello, si el niño y sus acompañantes salían del Palacio por la entrada principal, el bautizo debería celebrarse en la de San Martín, así pues, se consideró sacar al bebé por la ventana por lo cual la reja tuvo que ser cortada para que el príncipe saliera.

 

 

Playa de las Moreras

 

Valladolid es la localidad de interior que tiene una playa a orillas del río Pisuerga. Se llama Playa de las Moreras y su origen se remonta a 1951 cuando se decidió crear una zona de baño que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un lugar perfecto para refrescarse durante los meses de verano.

 

 

Facultal de Derecho

 

La capital de Castilla y León es la ciudad que esconde cientos de leyendas, suposiciones e historias capaces de mantenerte boquiabierto durante algunos segundos. En la Facultad de Derecho se encuentra la figura de veinte leones fundidos en piedra. Dice la tradición que, el estudiante que quiera terminar su carrera universitaria, jamás debe pararse a contarlos. No sabemos si la historia será cierta, pero nadie se atreve a poner sus estudios en juego para comprobar si los rumores son ciertos. Es también aquí donde nace la leyenda de un médico que residió en Valladolid en el siglo XVI. Este doctor, del que se sospechaba que realizaba ritos satánicos, fue dueño de un sillón con abrazaderas de hierro y respaldo de cuero. La historia cuenta que un bedel de la Universidad fue encontrado muerto tres días después de que se sentara a descansar en el mismo.

 

Fachada de la Universidad de Derecho de Valladolid

 

Pasaje Gutiérrez

 

En el corazón de Valladolid se esconden grandes secretos y sorpresas por descubrir. Una calle que podría pasar desapercibida para los extraños de la ciudad, sirve de enlace entre las calles Fray Luis de León y Castelar; el Pasaje Gutiérrez. Este mágico lugar supone la extensión en España de las galerías comerciales que se hicieron populares en las principales ciudades de Europa a mediados del siglo XIX.

 

 

Campo Grande

 

Uno de los rincones más carismáticos y mágicos de Valladolid es el Campo Grande que, además de contar con una vegetación excelente, animales que pasean entre los caminantes, figuras de poetas vallisoletanos ilustres, lugares en los que perderse y escenarios de película, esconde una romántica historia. Cuenta la leyenda que Ana Bustos de Mendoza y Tello de Aponte iban a casarse y, el novio, al dejar a su prometida en casa, se encontró con otro pretendiente de la misma; Juan de Vargas, al que su futura esposa había prometido esperar durante un año. Es por eso que se retaron a un duelo esa misma noche y, en plena lucha, Tello engañó a Juan Vargas para clavarle la espada por la espalda.

 

 

Casa de José Zorrilla

 

Valladolid es la ciudad de José Zorilla que, además de ser uno de los poetas y dramaturgos más conocidos de la localidad, tuvo experiencias paranormales e incluso llegó a presenciar apariciones de espectros. Estos sucesos, que se dan a menudo en la que fue su casa natal y que ahora se ha convertido en museo, están volviendo locos a sus trabajadores. Luces que se encienden, flores que se desploman, armarios que se abren y objetos que se mueven son algunos de los fenómenos que se han acentuado desde que se apartó del circuito turístico la habitación que solía ocupar su abuela Nicolasa. Fue en ese mismo habitáculo donde, siendo un niño, Zorilla vio a la misma a pesar de que hasta los doce años no supo que se trataba de su abuela ya que nunca había llegado a conocerla. Entonces recordó sus caricias y aquella frase que le marcó “soy tu abuelita; quiéreme mucho, hijo mío, y Dios te iluminará”.

 

 

Valladolid es esa ciudad que esconde misterios. Un lugar en que cualquier día gris puede convertirse en color solamente con pisar sus calles. Donde puedes tener un rincón para la meditación en cualquier cafetería cerca de la Plaza Mayor. Una localidad en la que puedes viajar por el tiempo e incluso hacer que pueda detenerse.

Noticias relacionadas