La Catedral de Valladolid carece de un sistema antiincendios y solo cuenta con extintores para evitar un posible fuego

Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. ARCHIVO

En el lado opuesto de la balanza, el Museo Nacional de Escultura sí que tiene un protocolo muy completo de medidas ígnifugas.

El incendio de la Catedral de Notre Dame sigue removiendo conciencias y no son pocos los que se preguntan si esta circunstancia se podría dar en otras iglesias. TRIBUNA ha contactado con el deán de la Catedral de Valladolid, José Andrés Cabrerizo, y el conservador del Museo Nacional de Escultura, Alberto Campano, para conocer los protocolos antiincencios y de prevención que tienen dos de los más emblemáticos monumentos de la ciudad.

 

Cabrerizo detalla que la situación de la reliquia parisina no se podría dar en Nuestra Señora de la Asunción “por su estructura”. “Cuando se hizo la obra de los tejados de la nave mayor y los que dan a la plaza de Portugalete. Se cambió la caja por plomo”, alega el deán. Además, incide en que la estructura de madera ya había sido cambiada por una de metal.

 

El canónigo reconoce que el cambio de la estructura se hizo porque el metal sujeta mejor la carga del plomo -un material muy pesado-. Cabrerizo describe que la “única parte que tiene estructura de madera es la torre, los pisos y la escalera de caracol, ya que la Junta obligó a conservarlo”.

 

La Catedral no cuenta con un protocolo antiincendios como tal, de hecho el deán solo tiene constancia de la existencia de extintores, sin ninguna presencia de un sistema de alarma y de detención de fuegos, para evitar un posible incendio.  

 

El único episodio ígneo de la Catedral tuvo lugar el verano pasado, cuando quemaron por la noche la puerta de la torre que se cayó. Un fuego que no llegó a más porque, según explica Cabrerizo, “todo lo que rodeaba a la entrada era de piedra”.

 

MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA

 

En el lado opuesto de la balanza, Campano afirma que el Museo Nacional de Escultura sí que tiene un protocolo y un sistema muy completo de medidas antiincendios, “que está siempre funcionando”. “No tenemos la garantía absoluta de que no vaya a ocurrir, pero hacemos el 100% y ponemos todos los medios para evitarlo”, afirma a este medio.

 

El conservador explica que el museo posee, como medida de seguridad, “un sistema de circuito cerrado de televisión que abarca las zonas internas y las de difícil acceso del museo, con una vigilancia de 24 horas al día los 365 días del año”.

 

Campano explica que cada una de las alarmas está conectada con una central, que enseguida emite un orden de inspección si surge algún tipo de incidencia. “Todo lo que se puede hacer para evitarlo, se hace”. Además, se aplican planes de evacuación que se adecúan a las novedades de momento.

 

Este complejo sistema se instaló en San Gregario en la inauguración de 2009, aunque se encuentra en todas las sedes del Museo Nacional de Escultura. “Se hacen revisiones trimestrales; el museo está en constante chequeo de sí mismo. Con regularidad notable comprobamos que todas las alarmas, compuertas, conductos y los detectores funcionan. Por eso se cierra los lunes, porque es el día en el que se hace todo ese tipo de inspecciones”, detalla el conservador.