'La casa del sombrero' se descubre en la calle Platerías

Interior de 'La casa de los sombreros'. ÁNGEL PISANO

Paco Domingo, su dueño, que jamás se había puesto uno, abrió la tienda en 2015 en menos de una semana tras enterarse de que se traspasaba el local.

La calle Platerías esconde en uno de sus laterales una pequeña tienda de sombreros, la cual regenta Paco Domingo, que asegura que acabó ahí hace cuatro años y por una casualidad. ‘La casa del sombrero’ vio la luz en 2015, cuando su dueño se enteró del traspaso del local un martes.

 

Al día siguiente, se lo comentó a su mujer y el viernes ya estaban firmando el acuerdo. Antes de abrir su negocio, allí se situaba una pequeña sombrería, que lucía en su escaparate  un sombrero de la policía montada de Canadá y un tirolés con una pluma. En ese momento, cuenta Paco que “jamás” se había puesto un sombrero ni había tenido relaciones con ellos, pero se le “apareció la luz”.

 

Tras firmar el contrato de su nueva tienda, se marchó a Budapest con su mujer a cantar con el coro de Gospel en el que están. Fue en la capital húngara donde encontró a su primer cliente. El pianista del coro había perdido la gorra que le regaló su mujer y Paco no dudó un segundo en contarle que acaba de abrir una tienda de sombreros.

 

Cuenta que en la actualidad suelen visitar las distintas ferias que se realizan en otras ciudades o países para conocer las últimas novedades. Es el caso de las ferias de Florencia, Frankfurt, Londres o París.

 

Un local pequeño pero “coqueto”, lo define el mismo, con unas paredes de cuadros verdes que le dan un “aire británico”.  Cientos de “sombreros de fieltro de lana, viseras, gorras más clásicas u otras más modernas, etc…” inundan las estanterías de la tienda, que mires donde mires encuentras uno.

 

Interior de la tienda 'La casa del sombrero'. ÁNGEL PISANO

 

El desorden impera en el lugar, pero es un desorden que guarda un pequeño encanto y da personalidad al local. Paco cuenta una anécdota, y es que una vez apareció un grupo de jóvenes franceses en la época de Navidad. Como es obvio, durante esos días del año, los sombreros suelen ser un recurso para regalar muy a tener en cuenta, es por ello que la mesa donde atiende a la gente se encontraba llena de gorras, viseras y demás productos.

 

Ante tal situación, el apasionado tendero decidió sentarse en la alfombra que cubre el suelo en la mitad de la tienda. Los chicos no dudaron y acompañaron a Paco, que allí, en el suelo y rodeados de sombreros, les vendió las viseras que habían ido buscando.

 

Los sombreros, boinas, viseras, gorras etc…, siempre han sido relacionadas con las personas de más edad, pero los jóvenes cada vez “se animan más” asegura Paco.

 

Un sombrero es ese tipo de prenda que está al orden del día durante las cuatro estaciones del año, pero hay una época en especial en la que se venden más, y es en invierno, confirma el dueño.

 

Uno de los sombreros que vende en su tienda Paco Domingo. ÁNGEL PISANO

 

Una de las cosas que más le gustan son los clientes, porque suelen ser gente “interesante” con “un puntito especial”. Además, es un lugar donde no entra mucha gente y suele ser más bien “un goteo”. Esto le permite atender al cliente de una forma más “personalizada” y con “cariño”.

 

Todo ello ayuda a crear un vínculo y relata que hay clientes de Barcelona, Madrid e incluso Estados Unidos que se vuelven fieles y les mandan postales desde el otro lado del charco. “Alrededor de un 30% de los clientes son turistas”, afirma Paco que explica que se trata debido a que Platerías es una calle de paso para muchos de ellos.

 

Sombreros, gorras y viseras de todos los estilos y de todos los tipos, una tienda pequeña, humilde y familiar que guarda entre sus paredes a un hombre apasionado, ilusionado y extrovertido que llegó al ‘mundo’ del sombrero por casualidad.