La casa del polvorón: Un dulce del siglo XIX que se elabora con tecnología del siglo XXI

La quinta generación de Dulces Galicia de Tordesillas acaba de estrenar una innovadora fábrica donde se producen más de 200.000 kilos de polvorones cada temporada. 

Es uno de los productos estrella en la Navidad. Al menos en lo que a dulces se refiere. Hablamos del polvorón. Y se podría decir que en Tordesillas está su casa. Desde hace más de 150 años, Dulces Galicia elabora este exquisito postre navideño con una receta que apenas ha variado a lo largo de su historia. Los afamados polvorones de El Toro (antes de la Vega)  son conocidos en toda España, y en algunos países europeos.

 

Pero este dulce del siglo XIX es elaborado hoy en Tordesillas con tecnología del siglo XXI. Tribuna ha querido visitar la nueva e innovadora factoría que ha estrenado Dulces Galicia, tras una inversión de un millón de euros y en la que se da empleo a más de una veintena de trabajadores. El producto final es el mismo, la elaboración totalmente mecanizada, donde se prima la “calidad del trabajo” y "el tratamiento de la materia prima"

 

Carlos Galicia, el gerente de la empresa familiar (con cinco generaciones), explica el secreto y el proceso. “Cualquier polvorón lleva manteca, azúcar, harina, nosotros también le echamos canela”. El tratamiento personalizado del azúcar y la harina, hacen que el polvorón de El Toro tenga una textura y un sabor único.

 

Por un complejo mecanismo, todos los ingredientes se vierten en una amasadora que se encarga de preparar la masa. Una máquina realiza la forma redonda al polvorón, que tendrá que cocerse en un horno. Otro de las particularidades, según cuenta Carlos Galicia, es que una vez cocido entrará en reposo en una cámara frigorífica para posteriormente viajar a la cadena de envoltorio y de empaquetado.

 

El proceso manual que llevaba este producto solo permitía en años anteriores alcanzar los 150.000 kilos de producto. Esta temporada, a pesar del retraso que ha supuesto las obras, se llegará a las doscientas toneladas del exquisito polvorón del Toro, que tiene su versión aún más dulce con los Toritos, recubiertos de chocolate. Pero el sueño de Carlos Galicia es entrar en el mercado americano, desestacionalizar la producción y poder algún día alcanzar la producción máxima de la fábrica: “un millón de kilos de polvorones, a tres turnos”.

 

El polvorón El Toro llega a centenares de ciudades y localidades españolas, pero también se exporta a países como Suiza, Suecia, Inglaterra y Alemania, explica Carlos Galicia que recuerda cómo su tatarabuelo ya comenzó a elaborar polvorones. Hoy esa receta sigue intacta, pero la fabricación se adaptado al siglo XXI.