La Bodega Tomás Postigo pone en valor la madera de rebollo, autóctona de la Península, para fabricar barricas
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La Bodega Tomás Postigo pone en valor la madera de rebollo, autóctona de la Península, para fabricar barricas

"Es un proyecto a muy largo plazo, que podría suponer una revolución tanto para el sector forestal y el medio rural como para las bodegas", aseguran desde la Junta de Castilla y León

La bodega Tomás Postigo, ubicada en la localidad vallisoletana de Peñafiel, ha iniciado un proyecto para promocionar y poner en valor la madera de roble rebollo (especie Quercus pyrenaica), autóctona de la península ibérica, para la fabricación de barricas destinadas al envejecimiento de grandes vinos, lo que supondría la puesta en valor del roble autóctono en lugar de los que se usan en la actualidad, el americano y el francés.

 

"Es un proyecto a muy largo plazo, que podría suponer una revolución tanto para el sector forestal y el medio rural como para las bodegas", ha augurado el Gobierno autonómico que considera que se podrían regenerar las zonas donde existe rebollo y crear mano de obra a lo que se une que la limpieza de los bosques reduciría el peligro de incendios.

 

El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Jesús Julio Carnero, ha constatado en su visita este martes la bodega que los resultados de las pruebas realizadas hasta ahora han demostrado que la madera de rebollo tiene "excelentes condiciones" para la elaboración de grandes vinos de calidad.

 

Según ha destacado también, Tomás Postigo ha sido la primera bodega de España en obtener el distintivo ecológico Huella de Carbono. El bodeguero llegó a la Ribera del Duero en el año 1984 y está considerado "uno de los enólogos más veteranos y que mejor conoce la zona".

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