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La boda que surgió de las llamas de las antorchas de Pingüinos

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Un motorista participante en el desfile detuvo la procesión para pedirle a su novia, que se encontraba en el público, que se casara con él.

Pingüinos es una concentración motera especial, de eso no cabe duda. Todos los que participan en ella lo aseguran. Cada edición, y ya van 36, se generan nuevos recuerdos que los moteros dificilmente podrán borrar de su memoria. Y esta última edición, este 2019, quedará especialmente en la memoria de dos personas.

 

Sábado 12 de enero de 2019. 20:15 horas aproximadamente. El desfile de las antorchas transcurría con total normalidad. Los Pingüinos iban circulando desde el Paseo de Zorrilla, llegando hasta la homónima plaza para enfilar la Acera de Recoletos y ya disgregarse, realizando un, como cada año, precioso homenaje a aquellos que desgraciadamente no podrán acudir nunca más a la concentración de Valladolid. De pronto, una moto se detenía a la altura de la Plaza de Zorrilla, justo frente a la entrada de la Calle de Santiago, paralizando por completo el desfile. 

 

Sobre la moto, conduciendo, un hombre. De copiloto, una mujer. Ambos se bajan a toda velocidad del vehículo, e intercambian cosas entre ellos. Podría parecer que había algún problema con su antorcha, que había una situación de peligro. Pero nada más lejos de lo contrario. El piloto entregaba a su acompañante la antorcha, se acercaba al público del margen derecho, concretamente a una mujer rubia que lo miraba atónito. Allí, se arrodillaba y abría una pequeña caja que contenía un anillo de pedida.

 

Las lágrimas de la futura esposa no tardaron en brotar, al igual que en los ojos de algún mero espectador. Los familiares aplaudían a raudales. Ella dijo sí, aunque solamente se intuyó, puesto que el resto de pilotos del desfile, que también se habían detenido, abrieron gas al máximo festejando el momento, mientras novio y novia se fundían en un abrazo que parecía no tener fin.

 

Cuando finalmente se soltaron, fue tan solo momentáneamente. El desfile continuó, mientras la feliz prometida se recomponía y recibía las felicitaciones de los que la rodeaban. Cuando el reguero de motos hubo concluído, la familia comenzó a celebrar su particular desfile de antorchas con unas bengalas que celebraban el compromiso.

 

El se llama José, y ella Eva. Lo que sí es seguro es que ya forman parte de la historia de Pingüinos 2019, y que Pingüinos 2019 siempre será parte de sus vidas. Feliz viaje a los dos.

 

 

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