La ayuda humanitaria de una vallisoletana llega al Valle Tessaout

Valle de Tessaout

Isabel Hidalgo Fuertes: “Si no fuese por esta pequeña ONG, este trabajo no tendría visibilidad”.

El mundo está repleto de lugares en los que una pequeña ayuda de personas dispuestas a cooperar con los demás es un regalo. El Valle Tessaout es uno de ellos. Situado en el Alto Atlas de Marruecos, zona habitada por población bereber o amazigh en su idioma, es el lugar que la vallisoletana Isabel Hidalgo Fuertes eligió para pasar la Semana Santa empapándose de esta cultura.

 

La Fundación madrileña ‘Acción Geoda’ fue la impulsora de este proyecto, organización con 12 años de vida que remonta sus inicios a una expedición de un grupo de amigos montañeros que hallaron esta zona del continente africano, y que tiempo después desembocó en esta ONG con el objetivo de impulsar el desarrollo económico y social en zonas desfavorecidas.

 

 

Cruzar fronteras españolas y descubrir las inquietudes del continente africano en un viaje a Marruecos en septiembre de 2018, fue lo que llevó a Isabel a querer ir más allá, a profundizar en la civilización bereber, y a contactar, hace apenas siete meses, con esta fundación.

 

Su vocación por la ayuda humanitaria no se limitó  a ‘Acción Geoda’ sino que, también colabora con la conocida Plataforma Vallisoletana de Voluntariado Social, ‘Red Íncola’, donde entre su amplio programa, participa en uno especializado en la mujer árabe.

 

¿QUIÉN AYUDA A QUIÉN?

 

El pasado 13 de abril se inició una aventura que, en apenas una semana de duración,  marcó la vida a muchos de ellos. Isabel cambió las procesiones de Semana Santa por una caravana solidaria junto con otros voluntarios, con los que se recorrió varias aldeas de la zona del Atlas. La ONG centró su atención en mujeres, niños y la población bereber en general, con la que convivieron durante este tiempo. Asimismo, según indica la protagonista además de “pasar los días con las familias bereberes de las aldeas”, también “intentaron que los niños tuviesen proyectos de ocio”.

 

 

El estado de salud es uno de los principales problemas presentes en lugares del continente africano como el Valle Tessaout, por lo que el “control” y la “mejora” de la salud alimentaria es uno de los ejes fundamentales dentro de este proyecto, que ejecutaron a través de encuestas a la población.

 

La actividad que la ONG imparte en estas aldeas no se limita a la semana en la que los voluntarios acuden a colaborar, sino que va más allá. Durante todo el año hay presentes caravanas de dentistas y ginecólogos que la propia organización proporciona.

 

Una vez concluida la experiencia, Isabel se ha planteado una pregunta: “¿Quién ayuda a quién?”. Para la vallisoletana estas personas, de forma involuntaria, enseñan unos valores que países del primer mundo como España no proporcionan: “El día a día de esta población es tan distinto al nuestro, que te hace valorar lo que tienes y sobre todo vivir el momento presente, que es en realidad lo único que tenemos”.

 

LA FELICIDAD BASADA EN LA SIMPLICIDAD

 

Además del coche cultural, la felicidad de las pequeñas cosas es uno de los matices que a Isabel le llamó más la atención: “Me sorprendió lo que les puede hacer sonreír una película de dibujos, o cómo algo tan simple como una botella de plástico pueden usarlo para hacer música”.

 

Frente a una humanidad liderada por el egoísmo e inconformismo, personas como los habitantes bereberes del Valle de Tessaout son capaces de superar valores de personas con mayores recursos económicos. Así lo describe Isabel, quien asegura haberse preguntado “¿Cómo pueden sonreír tanto y ser tan hospitalarios en unas condiciones tan difíciles?”. La convivencia con esas personas se basó en “la simpatía y amabilidad”, donde la precaria situación en la que viven no les impide “borrar su sonrisa de la cara”.

 

Isabel apuesta por las pequeñas ONG’s como la ’Fundación Acción Geoda’, pues “si no fuese por esta, el trabajo emprendido no tendría visibilidad”.  Para la vallisoletana se debería dar más apoyo a estas organizaciones de pequeño tamaño donde el 100% del dinero va integro para la ONG, además de que el trabajo total se lleva a cabo por los fundadores y voluntarios.

 

 

La ‘Fundación Acción Geoda’, por tanto, a través de las aportaciones de los socios de la organización, ha proporcionado maestras en las distintas aldeas de Valle del Atlas, además de crear pozos que aportan un recurso básico como es el agua, y así evitar la explotación de niñas que cargaban con litros de agua desde el río a la aldea y que generaba una alta tasa de mortalidad. Toda una mejora que debería llevarse a cabo por un mayor número de personas para conseguir una sociedad más justa e igualitaria.