Cyl dots mini

La Asociación Volanvall acusa al Ayuntamiento de "eludir su responsabilidad" en la perrera

Los voluntarios han emitido un comunicado para defenderse de las acusaciones de haber ocasionado la propagación del contagio de algunos animales residentes en el lugar.

El Ayuntamiento de Valladolid notificó el pasado sábado que tomó medidas de restricción de acceso al Centro Municipal de Protección Animal, después de que muchos perros estuvieran enfermos -con vómitos- en las últimas semanas. Las reacciones de los voluntarios no tardaron en llegar a través de redes sociales, hasta que en la mañana de este domingo emitieron un comunicado.

 

Así, la Asociación Volanvall (Voluntariado Animal Valladolid) acusa al Ayuntamiento de "eludir su responsabilidad", después de que, según comentan, el Consistorio culpara a las voluntarias de haber ocasionado "la propagación del contagio de algunos animales residentes en la perrera municipal".

 

El comunicado completo es el siguiente:

 

"Se advirtió a los visitantes de las instalaciones de que no tocaran a estos animales a fin de evitar la propagación del proceso al resto de animales sanos. Ante la propagación a otros perros mediante el contagio mencionado era necesario tomar las medidas pertinentes de control y asilamiento, para impedir los mecanismos de transmisión de acuerdo con las indicaciones de Sanidad animal, las cuales pasan entre otras, por la restricción de visitas que junto con la vigilancia veterinaria permitan la recuperación total de los animales.

 

Estimamos que ningún profesional de la salud osaría culpar de ningún contagio única y principalmente a 5 personas que acuden a visitar a los animales para darles cariño e intentar adopciones responsables, cuando los perros y gatos están sólos y sin atención veterinaria durante las tardes, noches, fines de semana y festivos. Son atendidos por operarios (visto por nosotras mismas) que con los mismos guantes con los que entran a las instalaciones -suponemos que de gestionar plagas- retiran las heces, los tocan, los sacan al patio central o los trasladan de chenil.

 

Hablamos además de animales que interactúan entre ellos tanto en el patio central, como en los propios cheniles, dada la disposición de las rejas abiertas de los mismos, donde incluso en alguna ocasión hemos visto mordeduras de patas por esta situación.

 

De los gatos no podemos dar ninguna cuenta, porque hace casi dos años que se nos tiene vetada la entrada a un espacio pequeño donde están sin la preceptiva cuarentena.

 

Comunicamos que esto no es la primera vez que ocurre ni será la última, y que de todas y cada una de las veces, las voluntarias han dado cuenta a los trabajadores o han pedido hablar con la veterinaria (en la mayoría de las ocasiones sin éxito) por lo que se ha solicitado vía correo electrónico la atención de los perros y su correcto cuidado, y sólo después denunciando la inacción.

 

Como en cualquier lugar donde hay una alta concentración de animales permanentemente, las enfermedades y los contagios son inevitables, pero no es inevitable la correcta formación en protección animal de todos los trabajadores del centro -incluidos veterinarios- la correcta pautada y constante atención veterinaria y las correctas medidas de higiene y profilaxis que pasan por ampliar el horario de atención, no sólo al público sino principalmente a los animales que allí residen.

 

Precisamente fue la semana del 12 de agosto cuando se observó que un número significativo de animales presentaba vómitos y decaimientoVolanvall dio parte y, a pesar de las circunstancias señaladas, se nos culpó de las diarreas debido a nuestras caricias, y todo teniendo en cuenta que la Policía Municipal de Valladolid ha sido requerida por el servicio para seguirnos en nuestras visitas y  levantar acta si tocábamos a algún animal.

 

No es tampoco la primera vez que se dan diagnósticos erróneos, ni que se pide ayuda a las voluntarias para sacar algún animal, como fue el último caso de la perrita lactante rescatada por una protectora gracias a nuestra rápida difusión.

 

Tampoco podemos dejar de mencionar todas las adopciones responsables conseguidas gracias a nuestra labor, labor que se omite en los números que aporta la directora del servicio de salud y consumo, ya que en el primer semestre del presente año se han conseguido gracias a la página y a las difusiones en Facebook (que sepamos) 57 adopciones responsables de las 116 que relata el servicio. Adopciones por nuestra parte, de las que procuramos hacer un cierto seguimiento y valoración del adoptante como marca la ley autonómica y la lógica de la protección animal (utilizando nuestros propios medios y nuestro tiempo), actuación que se omite por parte del servicio, para quienes los animales son números de animales perdidos y abandonados legalmente, y entregados 'al primero que llega' con los que justificar el éxito de su gestión.

 

El Ayuntamiento de Valladolid ya trató el año pasado de evitar la nuestra presencia, prohibiéndonos durante unos meses realizar fotografías y videos de los perros, cosa que perseguían desde el servicio para que no pudiéramos criticar la situación (siempre previa comunicación primero al servicio e intención de colaboración y ayuda) y cosa que han conseguido en esta ocasión desde la nueva concejalía dirigida por el médico José Antonio Otero; el médico Miguel Sancho, director de área; y el médico Emilio Criado, subdirector del servicio de Salud y Consumo, con la insidiosa argumentación de la sanidad animal de la cual nos culpabilizan.

 

Decir que se ha solicitado hace dos meses reunión con el concejal sin ningún tipo de contestación. Que se ha pedido por los canales oportunos el informe veterinario que avala esta situación en la perrera, también sin éxito, y como única contestación del concejal vía Twitter el viernes 23 de agosto: “toda esta información figura en la página web del Ayuntamiento de Valladolid”, lo cual es falso, cosa que el propio concejal achaca a un “puede haber algún inconveniente informático, ¿pero no le parece suficiente la información que le he facilitado?,” inconveniente que a día de hoy aún no se ha solventado.

 

“Quienes quieran interesarse o adoptar algún animal del Centro Municipal, deben saber que, como siempre, disponen del Programa Adopta en la web municipal, donde pueden solicitar cita previa para hacer la adopción”. No podemos por tanto admitir esta parte del comunicado que realiza el Ayuntamiento, sin afirmar que su único objetivo es evitar sin más nuestra presencia, pues han salido esta semana animales adoptados que han compartido espacio con los perros que la propia semana del 12 de agosto habíamos avisado de diarreas.

 

“Posteriormente se sentarán las bases para regular el voluntariado y de ese modo evitar que se pueda repetir otro proceso de características similares”. Como quiera que el Ayuntamiento insiste en culpabilizarnos, volveremos a solicitar precisamente para evitar que se pueda repetir otro proceso perjudicial para los animales, que hagan autocrítica de su gestión, que solucionen los problemas internos de protocolos de protección animal de un servicio que gestiona vidas, y que acepten las propuestas y la colaboración, porque funciona.

 

No podemos comprender que el Ayuntamiento, del que también somos parte, trate de huir hacia adelante culpando a quienes dedican su tiempo y su propio dinero en procurar una sociedad más justa, de lo que es responsabilidad de su servicio, recordemos, público.

 

Siempre hemos mantenido que la perrera de Valladolid, es una de las mejores perreras de gestión pública de toda España, pero eso no es óbice para que debamos ser la mejor, avanzando cada vez más rápido hacia la empatía y la protección real.

 

La perrera de Valladolid, no es por tanto un Centro de Protección Animal; es sólo un centro de recogida y estancia de animales donde la única colaboración que se admite -porque lo hemos vivido- es para que particulares se hagan cargo de algún caso que pueda causarles problemas de cara a la opinión pública.

 

No debemos olvidar que la perrera es un lugar muy triste habitado por víctimas del maltrato y del abandono, y nos preocupa que pueda volver a ser el cortijo opaco que era.

 

Los animales no enferman porque reciban cariño. Enferman por falta de alimentación, aguas estancadas, falta de higiene y carencia de atención veterinaria. Los animales, en Valladolid, sí que importan".

Noticias relacionadas