Kia Sportage 2.0 CRDi 4×2 GT Line: candidato al trono

Conducimos uno de los SUV más deseados de nuestro mercado. Con casi 9.000 unidades matriculadas en nuestro mercado, el SUV coreano ofrece suficientes argumentos como para situarse en lo más alto de la lista de ventas.

El SUV coreano no hace otra cosa que cosechar éxitos desde que saliera al mercado la tercera generación. El último modelo, que está en los concesionarios desde 2015, supone un gran salto de calidad respecto a su predecesor. Nosotros comprobamos todas sus bondades conduciendo la versión diésel de 136 CV, que es, a priori, la que más ventas debe acumular durante todo el ciclo de vida del modelo.

 

Estéticamente, es un modelo que tiene un aspecto muy deportivo e imponente. Esa misma sensación se traslada al interior, donde encontramos un habitáculo muy bien diseñado y con una ergonomía que es líder de su clase.

 

Además de ofrecer una calidad de acabado más que correcta, el habitáculo dispone de mucho espacio, sobre todo en las plazas traseras. En ellas, se puede disfrutar de mucho espacio para las piernas, además de una cota generosa tanto en altura como en anchura.

 

El maletero presenta un volumen de 503 litros, una cifra que se puede incrementar hasta los 1.480 litros si se abaten los respaldos de los asientos posteriores. Una vez reclinados, éstos quedan perfectamente enrasados con el piso del mismo.

 

El motor turbodiésel de 2,0 litros de 136 CV sorprende por su excelente rendimiento y equilibrio; responde con brillantez desde la parte más baja del cuentavueltas, sin que desfallezca lo más mínimo hasta las 4.000 rpm. En todo su régimen de giro, este motor se muestra refinado y exento de molestas vibraciones.

 

Para conseguir un buen balance brillante entre prestaciones y consumo, esta versión equipa un cambio manual de seis velocidades, que se maneja correctamente sin resultar excesivamente denso. Gracias a unos desarrollos muy bien elegidos, el consumo resulta moderado sin que las prestaciones se vean mermadas. Precisamente, ya que hablamos de consumo, en nuestro circuito habitual de pruebas, obtuvimos una media de 6,5 litros a los 100 kilómetros en carretera y 7,6 litros en ciudad.

 

Nuestra unidad de pruebas, que estaba asociada a un sistema de tracción delantera y al acabado deportivo GT Line, permite que este coche se muestre aplomado en todo tipo de trazados ofreciendo una calidad de rodadura de primer nivel. Además, la suspensión filtra muy bien las imperfecciones del firme para brindar más confort y refinamiento que cualquiera de sus rivales.

 

Entre todo lo que pude ofrecer el nuevo Sportage, destaca el asistente de frenada de emergencia, aviso de cambio involuntario de carril, ópticas adaptativas, sistema de reconocimiento de señales de tráfico, sistema de detección de ángulo muerto, asistente de frenada de emergencia, alerta de tráfico trasera, nuevos sistemas de navegación, equipo de sonido firmado por JBL, cámara de visión trasera, portón automático inteligente, volante calefactable, asientos climatizados e iluminación dinámica en curva.