Juicio desde el miércoles a cinco acusados de traficar con droga en Arturo Eyríes

Los Juzgados de Valladolid. TRIBUNA

La policía sostiene que utilizaron a un estudiante del 'Antonio Tovar', también acusado, para distribuir hachís entre el alumnado.

Fiscalía de Valladolid solicita un conjunto de penas que suman un total de treinta y tres años de prisión para cinco personas, cuatro de ellas españolas y una rumana, que compartirán banquillo en la Audiencia Provincial a partir del próximo miércoles, 10 de diciembre, tras su detención en diciembre de 2013 bajo la acusación de traficar con distintas sustancias en el barrio de Arturo Eyríes.

 

La pena más elevada es la solicitada para el reincidente Óscar L.B, en concreto ocho años de privación de libertad y multa de 12.000 euros, mientras que Razvan L.G, José María y David L.B, hermanos del primero, se exponen a penas de siete años e idénticas sanciones económicas. A los cuatro se les imputa también un delito de tenencia ilícita de armas.

 

Un quinto procesado, Luis Antonio A.G, quien fuera alumno del Instituto 'Antonio Tovar' y supuesto colaborador de los cuatro anteriores en la distribución de hachís en el centro, podría ser condenado a cuatro años y multa de 600 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

DOS PISOS DE LA CALLE ECUADOR

 

La detención de los encausados se produjo el 18 de diciembre del pasado año por efectivos del grupo de menudeo (GRUVA) de la Policía Nacional de Valladolid tras practicar sendos registros domiciliarios en el barrio de Arturo Eyríes, en concreto dos pisos ubicados en el número 9 de la calle Ecuador.

 

Allí, agentes del citado grupo se incautaron de distintas sustancias por valor de 4.450 euros-120 gramos de speed, más de 100 de marihuana, 21 papelinas de cocaína, una bola con cinco gramos de heroína y una bolsa con 800 gramos de una sustancia pendiente de analizar- y de distintas armas blancas, así como de un puño americano y de una pistola eléctrica, entre otros efectos.

 

Las ventas, según la policía, las desarrollaban preferentemente en el interior del barrio y aledaños con la finalidad de garantizar la impunidad y no ser detectados.

 

Los clientes, que acudían tanto a pie como en bicicleta o en otros vehículos, eran jóvenes que trataban de aprovisionarse de sustancias estupefacientes ante la proximidad de las Fiestas Navideñas, con la finalidad de consumirlas en los locales de ocio de la ciudad, aunque otros eran consumidores habituales conocidos por los investigadores.

 

La eficacia del grupo se basaba, según los investigadores, en que las ventas se desarrollaban en pequeñas cantidades, de forma muy rápida, a personas del entorno o a visitantes esporádicos y con la agravante de efectuar ventas de hachís a alumnos del Instituto 'Antonio Tovar', situado en la calle Venezuela, y a menores sin importarles las consecuencias sobre la salud.

 

Para este cometido, la policía sostiene que los acusados contaban con la participación Luis Antonio A.G, alumno de 18 años del referido centro docente que, supuestamente, se encargaba de la distribución de la mercancía, preferentemente en horas de recreo.