Juana de Aizpuru: extracto de una colección

Afortunadamente esta exposición es un evento que ocurre solo una vez en la vida de una ciudad. Salgo del Patio Herreriano satisfecho por todo lo que he visto, saboreado y descubierto. La ubicación de las obras es ideal. He tenido que recorrer varias veces las salas para entender el juego prodigioso de espejos que se propone al paseante.

FICHA TECNICA. Valladolid. Patio Herreriano. Museo de Arte Contemporáneo Español. Juana de Aizpuru: extracto de una colección. Del 18 de diciembre de 2017 al 11 de marzo de 2018. Salas 3, 4,5 y 8.

 

Adentrarse en esta pequeña parte de la colección de Juana de Aizpuru, como así la llama ella misma, es caminar sobre esa línea exigua de lo que permanece y lo que no. Uno no puede dejar de sentirse un infiltrado, un sospechoso habitual que camina entre las salas y vuelve sobre sus pasos y descubre y aprecia la conexión existente entre la obra y el espectador.

 

Se nota que Juana Aizpuru tiene esa conexión (o instinto) necesario entre galerista y artista. Y todo sin un átomo de nostalgia. Porque esta exposición mira al futuro atestiguada por la fuerza y la solvencia de a quien por herencia le respalda un noble pasado. Con el paso del tiempo la mayoría de las piezas de esta exposición se han revalorizado. Qué buen ojo tiene Juana Aizpuru. En los tiempos que corren encontrar artistas que respeten el buen hacer de generaciones anteriores y que propongan cosas bellas es un milagro. Artistas que ocupan las primeras páginas de los periódicos (lo dijo el otro día una galerista: ha montado el escándalo, que es lo que quería y ha vendido todo) utilizando fotografías nuevas para realidades muy antiguas; especialistas diabólicos para desnaturalizar las cosas, utilizando el desprestigio -como escribe Vargas Llosa- para encubrir mentiras con falsas verdades que al final lo que hacen es caja, que es lo que importa.

 

La Pela es la pela. No son artistas serios. Cuando entras en la Sala 5 te das de bruces con los cuadros de Rogelio López Cuenca. La segunda vez que la paseas te das cuenta de que antes la has visto pero no la has interpretado bien. Ahora, en este segundo pase, llega un momento en el que sus cuadros se vuelven más reales, más importantes. Percibes que es algo más que el color, que es algo más diverso, un océano en el tiempo: México 68, Tiananmen 89 y Sarajevo 94. Sí me dieran a elegir, elegiría tus cuadros, Rogelio López Cuenca. Sucedió mañana y todavía sigo acordándome. No te la pierdas, tienes hasta el 11 de marzo.

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