Joyería Tremiño: casi 100 años de la mano de la confianza de los clientes vallisoletanos

Foto: GONZALO RICO

El clásico escaparate de este comercio, en un lateral de la iglesia de Santiago, es ya un indispensable de los paseos por una de las calles más emblemáticas de Valladolid.

Hace poco menos de un siglo, en 1920, Luis Tremiño Valenciano abría en la calle Cánovas del Castillo la que con el tiempo se ha convertido en una de las joyerías más veteranas y reconocidas de Valladolid. Cualquier vallisoletano ha pasado innumerables veces por el escaparate del local en el que Tremiño se encuentra desde 1951, en el lateral de la emblemática iglesia de Santiago Apóstol.

 

La primera tienda se abrió en Cánovas del Castillo, después en Medina del Campo y finalmente aquí en la calle Santiago” recuerda José Manuel Muela Tremiño, el nieto del fundador, que se encarga hoy de la tienda junto a su madre, su tía y su hermana. En una época en la que las multinacionales y las franquicias van ganando cada vez más terreno a los pequeños comercios, el actual propietario indica que ”para sobrevivir es imprescindible estar a la última, tener precios ajustados y sobre todo contar con la confianza de los clientes”.

 

El modelo de negocio ha evolucionado enormemente en el último siglo, las nuevas tecnologías y la globalización suponen para los ciudadanos tener prácticamente todo el mercado al alcance de un clic. “Antes era un mercado local, ahora es nacional e incluso global. Hay que comprar al mejor precio y vender a un precio competitivo porque si no, nadie va a comprar tu producto” afirma el empresario, añadiendo que la confianza con el público es el punto fuerte que ha “mantenido la clientela a lo largo de los años”.

 

La presencia en Internet y la actividad en redes sociales es hoy en día un requisito casi indispensable para cualquier negocio. El nuevo modelo de mercado a través de la red es para Muela Tremiño “una ventaja y un inconveniente” ya que señala que “por un lado te ve más gente y por otro lado también ve más gente a la competencia”.

 

A nosotros nos compran por Internet pero es más frecuente que la gente traiga la foto y vengan a la tienda a observar el producto”, expone el joyero, afirmando que de esta manera la venta es “más fácil” porque los clientes “llegan con una idea que les gusta y si realmente es lo que esperaban lo compran”. Así, revela que para su negocio Internet es “un escaparate más”.

 

El emplazamiento de los locales, uno en la calle Santiago y dos en la Plaza Mayor, algunos de los lugares más emblemáticos de Valladolid, supone una ayuda fundamental para la atracción de los clientes. Sin embargo, para Muela Tremiño lo que verdaderamente diferencia su producto de los demás es que lo adquieren en las fuentes. “Vamos a ferias de todo el mundo, Italia, Suiza, Hong Kong… vamos buscando el mejor producto y el mejor precio y no todas las joyerías se lo pueden permitir”, explica.