Jóvenes vallisoletanos con un objetivo: ver su nombre publicado en el BOE
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Jóvenes vallisoletanos con un objetivo: ver su nombre publicado en el BOE

Los estudiantes recién graduados encuentran en las oposiciones una manera de evitar la precariedad laboral.

Llevan toda una vida estudiando, acaban la carrera y se les abre un abanico de posibilidades para abordar su próxima etapa: la vida laboral. Muchos de los jóvenes estudiantes barajan opciones de posgrado, buscando un hueco en un mundo laboral cada vez más hostil e injusto con los jóvenes. Sin embargo, otros se inclinan hacia las oposiciones. La estabilidad laboral y un futuro menos incierto suelen ser algunos de los factores, que llevan a miles de estudiantes recién egresados a comenzar a estudiar las oposiciones para conseguir un empleo público.

 

Marina acaba de terminar el doble grado de Derecho y ADE en Salamanca. Aunque de primeras nunca se planteó opositar, la cada vez más acuciada desconfianza en el sector privado, y la experiencia de familiares autónomos, precipitaron su decisión de opositar para inspectora de Hacienda. Marina tendrá que invertir en torno a tres o cuatro años a la preparatoria de cinco exámenes, “estoy centrada en mi objetivo, pero me asusta que, durante el proceso, mi salud mental se vea deteriorada”, explica con preocupación, no obstante, asegurarse el futuro es su prioridad.

 

Ángela presenta esta semana su trabajo de fin de grado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid. En septiembre, comenzará a prepararse la oposición de Carrera Diplomática, “para poder conseguir mi sueño, necesito opositar. Es mi vocación”,  afirma ilusionada. Ángela es consciente de que las oposiciones pueden llegar a convertirse en un túnel sin salida, y está preocupada por su salud mental, “no se pueden estimar los años que le vas a dedicar a la oposición, cada persona es un mundo, pero de media son unos cinco años, aproximadamente”. Esta decisión tomó forma gracias a la labor de profesores que le asesoraron sobre esta opción, “la carrera diplomática me parece muy bonita, afronto con ilusión, pero también con vértigo esta nueva etapa de mi vida”, concluye.

 

Después de un tiempo, el estrés, la ansiedad y el desgaste, tanto mental como emocional, comienza a hacer mella en los jóvenes opositores. La inversión en dinero y tiempo es una cuestión que preocupa a muchos de ellos, donde apenas pueden dedicarse a otra cosa que no sea el estudio. Cristina, opositora desde hace tres años para ayudante de Instituciones Penitenciarias, compagina el estudio con el trabajo, “le dedico la gran mayoría de mi tiempo a la oposición, los trabajos que he tenido debían ser flexibles”, y añade que, sabiendo que es su vocación, “no queda otra que aguantar lo que se venga”.

 

Los jóvenes opositores van escalando años, y solapando ilusiones, para afrontar el tiempo invertido. Sin embargo, la frustración que genera un eterno temario, unido a la soledad del escritorio, empuja a muchos jóvenes a cuestionarse sus aptitudes,el tiempo que le dedicas a la oposición merece la pena si consigues entrar, pero todos nos marcamos unos tiempos”, explica Irene, opositora para la gestión de la Administración Civil del Estado, comenzó en 2019, y uno de sus motivos principales fue no querer vivir para trabajar.

 

Los retos personales conllevan constancia y perseverancia, la suerte adquiere especial importancia el día del examen, pero, para Rubén, el deporte y la ayuda profesional ha contribuido a conseguir lo que tenía “entre ceja y ceja”. Tardó tres años y cuatro meses en sacarse la oposición de técnico de Hacienda y, aunque ha tenido ‘berrinches’ de vez en cuando, logró conseguir su objetivo. Aclara que la función pública es la única opción que le permite compaginar el trabajo con tiempo libre para disfrutar de la vida.

 

La generación más preparada de la historia se enfrenta a un futuro, marcado por la inestabilidad de un mercado laboral, que rechaza la inexperiencia y alimenta la precarización. La meritocracia y el ascensor social, que se ha vendido a los jóvenes desde su infancia, completa un círculo vicioso donde los recién graduados buscan la manera de encontrar, no solo un sueldo todos los meses, sino un hueco en el futuro de este país.