Josito Ortega invita a un "baño de nostalgia" con un recorrido por "los olores, colores y sabores" de Valladolid

El escritor propone en su libro 'Valladolid desde los sentidos' un viaje a los años 50 y 60, a una ciudad que "sorprenderá" a los más jóvenes y de la que rescata recorridos y anécdotas con un alto nivel literario. 

¿Te imaginas volver a pasear por el Valladolid de los años 50? ¿Respirar sus olores, disfrutar de su color y deleitarse con los sonidos que configuraron una ciudad que vivía una época de transformación, de lo ferroviario a lo automovilístico? José Miguel Ortega,  'Josito' periodista, cronista deportivo de Valladolid, y escritor, propone ese "baño de nostalgia" para quienes lo vivieron, y esa "sorpresa" para los más jóvenes, en su libro 'Valladolid desde los sentidos'.

 

"Es una evocación al Valladolid de los 50 y 60, mi infancia y adolescencia, pero desde un punto de vista original, a través de los olores, colores, sabores y sonidos que ocurrían en la ciudad" explica el autor de una obra "de un mejor nivel literario que mis anteriores libros de deportes".

 

¿Cómo era aquella Valladolid? "Una ciudad muy distinta a la de ahora, mucho más pequeña. Hasta entonces era ferroviaria, y en esos años son los que entra la FASA y pasa a ser automovilística" recuerda Josito Ortega, quien a través de 12 capítulos narra "vivencias personales, cómo era mi barrio, el camino hasta el colegio del Lourdes, describo a qué olían las calles, las nieblas...".

 

Y cuenta anécdotas, como aquel paracaidista francés "que en ferias se tiró desde el edificio más alto, el de la Caja de Ahorros de Salamanca en la Plaza Zorrilla". "En aquella época el río se utilizaba mucho, estaban los merenderos, remar con las barcas era una de las diversiones y cada embarcadero tenía su propio nombre. El Real de la Feria estaba instalado en Moreras" rememora Ortega.

 

En ese paseo por las calles de la ciudad los lectores se encontrarán "un centro de la ciudad que olía a gambas al ajillo, al champiñón de La Criolla, cada zona tenía su olor". Y Josito Ortega repasa sus favoritos: "Ahora todos los comercios huelen igual para invitar al consumo, pero en aquellos años las zapaterías olían a cuero, y a mi personalmente me fascinaba una tienda en la calle Miguel Íscar, Semillas Benavides, aquel conjunto de olores heterogéneos de muchas semillas". ¿Cuáles son los tuyos?