José Fernando de Castro, Juez de Menores de Valladolid: “Tiene que ser tan duro como si te volvieran a violar”
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José Fernando de Castro, Juez de Menores de Valladolid: “Tiene que ser tan duro como si te volvieran a violar”

Juzgado de menores de Valladolid

Los casos de agresiones sexuales se quintuplican en Valladolid en los últimos 4 años.

La violencia de género en menores es un campo lleno de minas. Para considerar un delito como violencia de género debe darse dos condiciones, que el autor sea un hombre y que ejerza esta violencia contra una mujer dentro de una relación afectiva entre ambos… pero ¿cuántos de ustedes conocen una relación estable entre menores? Sin duda puede darse el caso pero el miedo a denunciar, la inestabilidad de estos vínculos y la dureza y desconocimiento del proceso judicial nos deja con cifras de apenas de  1 a 3 casos al año en ciudades como Valladolid o Palencia.

 

Estas cifras ocultan una realidad en la que, si ponemos el foco en los delitos en los que los hombres ejercen violencia contra las mujeres, las cifras cambian radicalmente. Solo en Valladolid en los últimos 4 años se han quintuplicado las cifras de delitos que llegan a los juzgados de menores de índole sexual, notándose un aumento muy significativo a partir del año 2019 y la mediatización del caso de “La Manada”.

 

En 2018 en Valladolid entraron cuatro casos por delitos de tipo sexual; en 2019 este número aumentó hasta los 7; en 2020 ya se sitúan en 18 y este año, todavía sin concluir, ya se ha alcanzado la cifra del año anterior: 18 casos según datos aportados por el Juzgado de Menores de Valladolid.

 

Mientras en los juzgados por violencia de género las denuncias aumentan cada año y se nos conciencia de que el aumento puede resultar ‘positivo’ ya que indica que las mujeres denuncian, en menores no sucede. En menores es un único juzgado el que lleva todos los tipos de delitos que comenten estos jóvenes y por ello tanto el Juez de Menores de Valladolid, José Fernando de Castro, como la Fiscal del juzgado de menores de Palencia, María Jesús Villamuza Rodriguez, manifiestan encontrarse “sorprendidos” ante el número de denuncias  por el delito concreto de violencia de género, hay muchas chicas que no denuncian porque no saben que están viviendo un violencia de género”, afirma María Jesús Villamuza Rodriguez.

 

EL PROCESO JUDICIAL

 

El proceso judicial al que se enfrenta una víctima de violencia de género en menores es muy duro.  El Juez de menores, José Fernando de Castro, afirma que “es especialmente duro ser víctima de este tipo de delitos de violencia contra la mujer porque además de haberlos sufrido tienes que contárselo a gente que no conoces, primero al fiscal con tres abogados delante, después al equipo técnico, luego en el juicio y antes que eso policías, forenses, ginecólogo…”.

 

 

Todos los indicativos naranjas muestran las veces que la víctima tiene que testificar o revivir lo sucedido.

 

María Jesús Villamuza Rodriguez explica que “nos ha llegado algún caso en el que profesionalmente te sientes atrapado una menor de 16 años no quería continuar con una denuncia por agresión sexual, hable con la chica y con su madre y ambas me transmitieron que este proceso las iba a perjudicar más que a beneficiar”.

 

La Ley de la Protección de la Infancia y la Adolescencia de este año ha permitido que las victimas menores de 14 años  no declaren en juicio. Se les toma declaración aparte aunque continúan presentes los abogados de ambas partes, el juez el fiscal e incluso miembros del equipo técnico ya que “en ocasiones las preguntas que necesitamos que respondan son muy explicitas como si le metió los dedos en la vagina, o si fue obligada a realizarle una felación y para ello recurrimos al equipo técnico ya que muchas veces ni jueces ni fiscales ni abogados estamos preparados para ello”, narraba José Fernando de Castro.

 

EVOLUCIÓN DE LA VIOLENCIA HACIA LA MUJER

 

Las redes sociales, los contenidos audiovisuales y las nuevas formas de relacionarse han provocado una evolución en este tipo de delitos. El sexting y acoso a través de las redes sociales han aumentado, la normalización de conductas tóxicas mediante la exposición a mensajes publicitarios o programas de entretenimiento es una realidad. Según un estudio realizado por la instrucción privada FAD el 21,8% de los jóvenes ve como normal revisar el teléfono móvil, el 17,2% afirma que se les dice con quien pueden ir, hablar y estar. 

 

Aunque según María Jesús Villamuza Rodriguez “la historia se repite pero los delitos han evolucionado en los últimos años”.

 

EL PAPEL DE LOS PADRES Y LA EDUCACIÓN

 

Todos los profesionales entrevistados coinciden en lo imprescindible de una educación afectiva desde los centros e institutos. La fiscal María Jesús Villamuza explica que “vemos que hay formación sexual en cuanto a la prevención pero estas formaciones podrían enfocarse también en violencia de genero para intentar reducir los casos de no consentimiento, vemos mucho a estas edades que la chica a lo mejor si quiere salir con el de la discoteca, irse a su casa, o darse besos pero en un momento para y dice que no y es ahí donde hay que concienciar porque la contención en los menores es complicada y hay que educar”.

 

También nos relata cómo es “fundamental” que los padres o tutores legales de los acusados de una agresión sexual reconozcan el problema, los apoyen pero “no se dediquen a negarlo todo y defender todas las actitudes del acusado”.

 

PENAS Y REHABILITACIÓN

 

Tras casos tan polémicos como el de Marta del Castillo en el que un menor se vio implicado el debate acerca de las penas en menores (inferiores a las de adultos) no ha cesado. En estos juzgados la máxima pena aplicable son 8 años de internamiento en un centro de régimen cerrado ampliables a 5 de libertad vigilada. Cuando preguntamos a cerca de esto ambos profesionales indican que “este número de años es casi la mitad de su vida”, sin embargo mientras el juez José Fernando de Castro manifiesta que eso es lo que pueden hacer y que en menores el objetivo es “reeducar”, la fiscal María Jesús Villamuza presenta más dudas, afirma que “creo que los programas para reeducar realmente sí que funcionan” pero que quizás en algunos casos “si sería necesario aplicar una pena mayor”.

 

Cuando estábamos realizando la entrevista a María Jesús Villamuza se recibió una llamada, un chico que estaba acusado de violencia doméstica se había acercado al instituto de su expareja a pesar de vivir en otra localidad y tras acusarlo de acoso solicitaba una orden de protección.

 

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