José Alberto Torrecilla, el romántico de las ondas que llegó a la radio desde un concurso

Recuerda su pasado por la radio con añoranza. Fue un todoterreno que destacó en el deporte radiofónico pero al que no se le ponía nada por delante. José Alberto Torrecilla vivió la radio con intensidad en doce años de noticias, vivencias y anécdotas.

LA RÁFAGA

 

Un sonido: La sintonía del programa deportivo Récord que iniciamos en Radio Cadena Española.

 

Un momento: Curiosamente no es radiofónico. En plenas fiestas de Valladolid, estando en Canal 29 TV me tocó hacer dos o tres horas de programa en directo con Teresa Viejo el 11 de septiembre de 2001 cuando derrumbaron las torres gemelas. Aquello fue dramático, tanto que no quiero tener recuerdos de ese día. Si nos ceñimos a la radio, el día que la selección española sub-21 ganó el campeonato de Europa en el partido de vuelta de la final celebrado en Valladolid.

 

La anécdota: Fuí a transmitir un partido del Valladolid a Zaragoza con unos amigos y compañeros de la Cadena Ser en dos coches. Nos dejamos las llaves dentro del coche en el que regresaban los amigos, que se marcharon antes, y no se nos ocurrió otra cosa que llamar a la Policía para ver si lo podían abrir. Se presentaron en el parking del hotel y como no pudieron llamaron a un 'caco' que lo intentó pero dijo que no podía hacerlo porque se ponía nervioso con gente delante. Total, que no lo abrieron y nos tocó regresar en un autocar pirata hasta Valladolid.

 

Qué noticia le hubiera gustado contar: Sin lugar a dudas, el triunfo de España en el Mundial de Sudáfrica. El gol de Iniesta.

 

La radio en una palabra: Periodísticamente, el todo. 

Un concurso le dio su oportunidad, que prolongó en el tiempo para hacer de la comunicación su medio de vida. Ingresó en la antigua Radio Cadena Española, convertida posteriormente en Radio Nacional, en 1982 y allí permaneció hasta 1994. Luego asumió el gabinete de prensa de Cadalsa Sport durante tres años y después estuvo en Canal 29 TV desde 1997 hasta 2006. En la actualidad es el responsable de prensa de la Asociación Vallisoletana de Hostelería pero mira a su pasado radiofónico con la nostalgia de un enamorado del medio que ha tocado otros palos de la comunicación como la prensa escrita (Hoja del Lunes, Marca, El País, Gigantes del Basket), además de su prolongada etapa en la televisión local.

 

José Alberto Torrecilla memoriza anuncios que locutaba en sus transmisiones deportivas, recuerda un sinfín de anécdotas y 'sucedidos' propios de la radio de entonces, esa que no conocía los teléfonos móviles y en la que primaba el talento o desparpajo del periodista fundamental, por ejemplo, para entrevistar los 2,20 metros de Arvidas Sabonis dentro en un ascensor. Su raza puesta al servicio de la radio en unos tiempos que no son los de ahora aunque el medio mantenga ese duende tan especial.

 

Llegó a la radio por...  "Bueno, ocurrió que suspendí Filosofía en COU porque quería haber estudiado Derecho. Me enfadé y por una serie de circunstancias me fui a cumplir el servicio militar prácticamente saliendo de la fecha. Esto era el año 80 y coincidía con que mi padre ya había montado su propio negocio de restaurante y cafetería y cuando acabábamos el servicio solíamos ir por entonces a un bar que estaba muy de moda y que era muy elitista, que se llamaba La Cabina. Allí organizaban una serie de concursos para fomentar, bien a músicos o personas que recitaban porque todavía no existían los monólogos. Con motivo del Mundial 82 hicieron un concurso de locutores deportivos al cual no me presenté yo, pero me presentaron; ocurrió que quedé el segundo. A los pocos meses recibí la llamada de José Miguel Ortega, de Radio Cadena Española, entré en la redacción deportiva perteneciente a los servicios informativos y a partir de ahí todo lo demás.

 

 

De aquel concurso salieron otros talentos de la radio. El ganador, Fernando Melero, recaló en la COPE y otro de los triunfadores, Javier García Marina, estuvo varios años en la redacción deportiva de Radio Valladolid. 

 

Pero el viaje informativo de Torrecilla continuó, tanto por el prolongado periplo en la radio como por su paso por otros medios que, aunque le cautivaron, nunca han llegado a enamorar tanto a nuestro protagonista. "La radio para mí es todo. He tocado los palillos de la prensa escrita, de la televisión y de la radio. Pero la radio a nivel periodístico es lo máximo; tienes una cercanía con el público que no es normal aunque ahora es distinto. Yo recuerdo cuando iba a radiar los partidos del Real Valladolid que, con tu voz y con lo que tú contabas, tenías que ubicar al oyente en el campo de fútbol. Era una radio más cercana, no sé si más limpia o menos limpia, pero era más romántica".

 

Está claro que para José Alberto Torrecilla, la radio es el medio de comunicación que más le ha marcado. Quizá porque en sus tiempos de Radio Cadena, transformada después en Radio Nacional, tuviera la enorme fortuna de compartir redacción y micrófono con auténticos maestros de la radio en Valladolid. "Por encima de todos José Miguel Ortega. Para mí lo ha sido todo en el mundo del periodismo. Tengo otra persona en mi mente que es José Luis Morencia; era el rigor personificado a la hora de ir a trabajar", confiesa sin olvidarse de otro profesional que han nombrado prácticamente todos los protagonistas de Las Voces de Valladolid: Juan Pascual

 

LOS NUEVOS TIEMPOS

 

"La tecnología avanza y avanza para todos", dice Torrecilla sobre las nuevas tecnologías. "Yo creo que es positivo, pero el que sea positivo no quita para que ese romanticismo que tenía antes la radio ahora lo exista". Asegura que las redes sociales y los medios digitales se han convertido en unos inseparables compañeros de viaje capaces de transformar la sociedad actual. "No se puede poner puertas al campo".

 

José Alberto Torrecilla sigue inmerso en el mundo de la comunicación como responsable de prensa de la Asociación Vallisoletana de Hostelería, una organización de gran dinamismo en la ciudad. Su experiencia en la radio, asegura, le ha servido para saber manejar situaciones a la hora de tratar con compañeros de profesión.