Jesús Presencio: "En Ciudadanos, o eres un estómago agradecido o no les interesas"

Profunda entrevista con el concejal no adscrito del Ayuntamiento de Valladolid, Jesús Presencio, que hace repaso a sus casi dos años como edil vallisoletano y carga duramente contra su antiguo partido.

Jesús Presencio, en la azotea del Ayuntamiento de Valladolid, donde tiene su despacho. J.A.G.

 

LAS PERLAS DE PRESENCIO:

 

"Al final son lo mismo: el mismo galgo con distinto collar"

 

"Las estructuras de los grandes partidos han prostituido la democracia"

 

"Yo no me presenté por Ciudadanos, fui yo quien presentó a Ciudadanos a la sociedad civil de Castilla y León"

 

"Las personas que no queremos vivir de la política no encajamos en ese proyecto"

 

"Estoy al mandato de mis votantes, no de lo que diga una persona a 800 kilómetros de Valladolid"

 

"No he venido a la política a quitarme el hambre"

 

Jesús Presencio es concejal no adscrito del Ayuntamiento de Valladolid. Tras encabezar la lista de Ciudadanos en las pasadas elecciones municipales, en noviembre de 2015 dejaba de ser oficialmente edil del partido naranja, después de que esta formación procediese a su expulsión tras un positivo por alcoholemia en el mes de agosto del 2015. En una entrevista concedida a Tribuna de Valladolid, para analizar el primer encuentro de concejales no adscritos de ayuntamientos de toda España en Valladolid, Presencio ha repasado estos casi dos años como edil en el Consistorio vallisoletano. Sin pelos en la lengua, dice que fue expulsado de Ciudadanos mucho antes, cuando de forma “antidemocrática pusieron a dos salteadores de listas y reventaron nuestro proyecto”. Cree que si el partido naranja  no hubiera metido a "esos dos individuos" en la lista, Ciudadanos habría logrado cuatro concejales en Valladolid.

 

PREGUNTA: ¿Ha notado alguna diferencia entre ser concejal de Ciudadanos y no adscrito?

RESPUESTA: A diferencia del resto de concejales de otros partidos, nosotros estamos únicamente al mandato de nuestros vecinos, del cuerpo electoral, mientras que el resto están al mandato de sus estructuras políticas y, en muchos casos, tomando decisiones a espaldas de los que le votaron. Yo, como muchos de mis compañeros, nos enamoramos de un proyecto que sobre el papel era ideal, pero que ya no existe.

 

P: ¿Qué es lo que cambió del papel a la práctica en su anterior partido?

R: Yo no sé lo que hacen ahora, sé lo que han dejado de hacer. Han cambiado incluso hasta sus tendencias políticas. Nosotros queríamos un cambio de representación directa, que no se ha producido y que ni tan siquiera lo han sacado a la palestra. Al final son lo mismo, sin ánimo de ofender a nadie, el mismo galgo con distinto collar. Tampoco me preocupa a mí este partido, me preocupan todos, porque ellos son los que tienen que liderar el cambio. Las estructuras de los grandes partidos han prostituido la democracia.

 

P: ¿Por qué se presentó por el partido Ciudadanos?

R: Yo no me presenté por Ciudadanos, fui yo quien presentó a Ciudadanos a la sociedad civil de Castilla y León. A mí me pidieron que dimensionase Ciudadanos en esta región: hicimos el ideario de Valladolid, nosotros lo creamos. Como yo hay muchos, con mi mismo ADN, en otras ciudades.

 

P: ¿Fue traumática su salida de Ciudadanos?

R: En ningún caso. Mi salida de ciudadanos se produjo, creo recordar, el 15 de marzo de 2015…

 

P: ¿Cómo?

R: Sí, cuando reventaron una lista elegida de forma democrática, metiendo a una chica de UPyD y a otro que no había podido coger nada en UPyD y estaba vagabundeando por todos los partidos políticos [se refiere a Pilar Vicente y Manuel Soler]. No habían trabajado ni un solo minuto, cuando los vallisoletanos que habíamos formado Ciudadanos éramos personas honestas que llevábamos trabajando más de un año, algunos desde 2011, con más de cien reuniones con la sociedad civil de Valladolid. Si no hubieran reventado la lista y hubieran metido a estos dos elementos de otro partido, Valladolid hubiera tenido cuatro concejales de Ciudadanos, porque hubo un rechazo muy importante de algunos vallisoletanos. Fue cuando Jesús Presencio cuenta que Ciudadanos es el mayor de los engaños políticos que había en ese momento.

 

P: Pero concurrió a las urnas dos meses después y encabezando un proyecto…

R: Sí porque tomé el mandato de las personas que me votaron. Me dijeron ‘vamos a intentar cambiarlo desde dentro’. Yo ya sabía que era imposible. En cada sitio ha habido una persecución diferente, aprovechando un motivo, es el modus operandi que han utilizado en toda España. O eres un estómago agradecido o no les interesas, las personas que no queremos vivir de la política no encajamos en ese proyecto.

 

P: ¿Le ha defraudado Albert Rivera?

R: Hay una falta personalidad política, cuando no otro tipo de problemas. No sé qué corte tiene… Desde presentarse con Libertas, que es parecido a Le Pen, pasó a quererse parecer a Adolfo Suárez y ahora a Emmanuel Macron.

 

P: ¿Cómo vivió Jesús Presencio esos días tras la alcoholemia positiva?

R: Insisto en que es un tema de ámbito personal. Yo tuve el total apoyo de todos los que me habían votado en la agrupación, tanto es así que se fueron todos conmigo, y el ataque de todos aquellos que han vivido como salteadores a entrar en una lista sin ningún derecho: ni democrático, porque perdieron; ni honesto, porque no habían trabajado en el proyecto.

 

P: ¿Se arrepiente de su error?

R: Dijo un escritor que tu mejor maestro es tu último error. Pero sin más trascendencia.

 

 

P: Si no hubiera ocurrido aquella denuncia por conducir bajo los efectos del alcohol ¿seguiría usted en Ciudadanos?

R: No. Las decisiones estaban tomadas meses anteriores. Vuelvo a repetir que a nosotros nos expulsan el 15 de marzo, el día que nos revientan unas elecciones democráticas. Ahí estábamos afuera. Lo puede decir el grupo de más de cincuenta ciudadanos que trabajaba con nosotros.

 

P: ¿Hasta cúando hubiera durado?

R: No creo que hubiera terminado el año 2015, gracias a sus avances. Hay que recordar que en aquella época se obligaba a todas las agrupaciones a abrir una cuenta en la que estuvieran dos personas, entre ellas un tal Manuel Villegas de Barcelona.

 

P: ¿No hubiera sido más fácil dejar el acta de concejal?

R: El acta de concejal es personal e intransferible. Muchas personas vallisoletanas que me habían votado me animaron y me apoyaron. Si hubiera dejado el acta de concejal hubiera cometido un acto de irresponsabilidad con mi compromiso con mis votantes.

 

P: ¿Cómo ha sido el trabajo cómo concejal no adscrito?

R: Un trabajo complicado, pero un proyecto muy ilusionante. Cuando tomo una decisión en el Ayuntamiento de Valladolid la tomo en conciencia y reuniéndome con la sociedad civil. No estoy al mandato de lo que me diga ninguna persona a 800 kilómetros de Valladolid.

 

P: ¿Cómo es la relación con el resto de grupos en el Ayuntamiento de Valladolid?

R: Una relación cortés y educada.

 

P: El futuro ¿le gustaría repetir cómo concejal?

R: Es algo que no me he planteado. No he venido a la política a quitarme el hambre. Mi trabajo es día a día, intentando aportar valor añadido a los vallisoletanos. Estoy haciendo una oposición limpia, férrea y exigente, de la cual están saliendo muy buenas prácticas para el Ayuntamiento.

 

P: ¿Qué le parece estos dos años del Gobierno municipal formado por PSOE y Valladolid Toma La Palabra, con el apoyo de Sí Se Puede?

R: Es gente que tiene ganas de hacer las cosas pero les falta pericia. Es un Frankenstein hecho de fragmentos de diferentes personas; que creo que en lo que resta de legislatura se irán notando esas partes del Frankenstein que el propio cuerpo produce rechazo.

 

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