Cyl dots mini

Jesús Julio Carnero: “Los alcaldes de los municipios más pequeños son héroes y la verdadera cara de la política”

Jesús Julio Carnero, en las instalaciones de TRIBUNA. Fotos: GONZALO RICO

Jesús Julio Carnero, presidente de la Diputación de Valladolid, dice que el eje principal de la legislatura ha sido el del empleo. Defiende, además, que vivir en un pueblo es un privilegio.

Jesús Julio Carnero defiende a capa y espada a los alcaldes y concejales de los municipios de la provincia de Valladolid, especialmente a los más pequeños que “no solo no están remunerados, sino que les cuesta dinero”. Carnero completa el tercer año de su segunda legislatura al frente de la Diputación provincial. Es hora de hacer balance, “positivo”, por supuesto. Aunque reconoce que hay que seguir mejorando la calidad de vida en los pueblos. El presidente de la Diputación destaca el Plan Impulso que se puso en marcha en 2013 para “atajar” la “lacra” del paro. En esta amplia entrevista hace un repaso a los problemas y potencialidades de una provincia llamada Valladolid.

 

PREGUNTA: Tres años de legislatura ¿qué balance hace Jesús Julio de esta legislatura?

RESPUESTA: Un balance muy positivo. Balance de cercanía a los pueblos de la provincia y especialmente a sus vecinos. El eje central ha sido el empleo, en primer lugar, teniendo en cuenta que hemos vividO un periodo de crisis. En segundo lugar el pilar de las personas y en tercer lugar el pilar de los municipios. En este balance podríamos decir que determinadas competencias, que sin ser propias de la Diputación, esta institución ha jugado un papel fundamental. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a la puesta en marcha en enero de 2013 del Plan Impulso, que está siendo tan beneficioso y está contribuyendo para paliar y rebajar ese drama que es el desempleo.

 

P: ¿Cómo ha contribuido?

R: Partíamos en enero de 2013 de más de 53.000 desempleados, hoy son 33.558 los parados en la provincia de Valladolid. Ese Plan ha contribuido en esa rebaja, pero tenemos que seguir con distintos apéndices: el Plan de Empleo de la Mujer Rural, el Plan actual de Empleo para los Jóvenes, para los Discapacitados, para los parados de larga duración… En definitiva un plan que lo que trata y lo que busca es que todo aquel que pretenda trabajar pueda hacerlo. Tiene distintos pilares y el pilar fundamental es el de las ayudas directas. Hemos concedido más de 1.300 ayudas en este tiempo y un dato que quiero ofrecer: el 70 por ciento de esas ayudas directas concedidas siguen en la misma actividad para la cual fue otorgada la ayuda. Pero es que además, el 80 por ciento de las personas a las que se ha concedido esas ayudas siguen trabajando, bien en la misma actividad o bien en otra actividad distinta y, por último, el 41% de esos emprendedores tienen más de un trabajador dentro de lo que es su empresa. Creo que es un plan bien diseñado, de un plan bien ejecutado y con resultados positivos en municipios de menos de 20.000 habitantes.

 

P: A pesar de las ayudas ¿se ha convertido la vida en los pueblos en un ejercicio de supervivencia?

R: Vivir en pueblo es un privilegio para la mayoría de las personas que tienen la oportunidad de vivir en estos municipios. Las bondades de vivir en el mundo rural hay que ponerlas en valor en este momento en el que la despoblación acucia con fuerza. Creo que sería bueno hacer una estrategia de comunicación de lo qué significa y supone vivir en un pueblo. Aunque es cierto que hay determinadas situaciones que tenemos que ir corrigiendo. Queremos que en todos los pueblos haya la misma velocidad de banda ancha que en la ciudad, además de los mismos servicios sociales y esenciales. Queda trabajo por hacer…

 

P: ¿Son los alcaldes de los pequeños municipios del mundo rural auténticos héroes en el siglo XXI?

R: Los alcaldes y los concejales de todos esos pueblos donde no cobran ni un solo euro y hacen la actividad por cariño a su municipio son auténtico héroes. Creo que es una calificación muy acertada. Yo iría más allá, ellos son la verdadera cara de la política. Yo me quito el sombrero cada mañana cuando recibo a un alcalde, entra en mi despacho y me pide cualquier tipo de necesidad para paliar cualquier problemática. El hecho de ser alcaldes no solo no les supone una remuneración económica sino que les cuesta dinero y disgustos, muchos casos en clave de relación vecinal o familiar, porque no tienen un horario laboral, trabajan 24 horas de lunes a domingo.

 

P: ¿Qué le piden estos alcaldes?

R: Fundamentalmente piden una buena cobertura de telefonía móvil, televisión digital terrestre o de internet. También hay otras preocupaciones como la conservación del patrimonio, a través de nuestro Plan de Iglesias y Ermitas. También el que por el menor número de niños puedan quedarse sin escuelas, sé el esfuerzo que está haciendo la Junta de Castilla y León en este sentido y se está empezando hablar del mantenimiento de las escuelas con una ratio de tres niños.

 

P: La provincia de Valladolid es fundamentalmente agrícola y ganadora ¿están abandonados a su suerte estos profesionales?

R: Yo creo que no. En lo que respecta a la Diputación prestamos una especial atención. El elemento clave del mundo rural es el agrario; por tanto si cuidamos a nuestros agricultores y ganadores estamos cuidando el mundo rural. Creemos que la clave de la agricultura se tiene que entender como producción agroalimentaria de calidad. Es la doble cara de la moneda: la agricultura y el turismo.

 

 

P: Y ahí es donde entra por ejemplo el mundo del vino y la enología

R: Yo diría que el milagro del vino. Un milagro que no tiene más de tres décadas y que se debe a cuatro manos: las de los agricultores y las de los bodegueros. Esa unión es la clave para que hoy podamos hablar del vino como ese oro líquido de color rojo, rosado o blanco.

 

P: ¿Alimentos de Valladolid es una de las principales apuestas de esta legislatura?

R: Es una apuesta importante porque creo que es una clave de desarrollo. Yo creo que el desarrollo de esta provincia pasa fundamentalmente por la actualización de esta agricultura y esta pasa por la promoción de nuestros productos agroalimentarios en una doble condición: productos de calidad y productos de territorio. Yo quiero que cuando alguien diga ‘estas lentejas son de Valladolid’, eso se identifique con calidad y creo que lo estamos consiguiendo, aunque aún queda mucho camino por andar.

 

P: ¿Qué valoración hace de estos dos primeros años de Alimentos Valladolid?

R: Son quinientos productos los que se han acogido a la marca y para el poco tiempo que llevamos está teniendo un desarrollo muy importante y estamos muy satisfechos.

 

P: Para que los agricultores puedan vivir en los municipios, para que los emprendedores pueda seguir ejerciendo su función y para que los turistas puedan llegar hacen falta buenas infraestructuras ¿cómo están en la actualidad?

R: Cuando hablamos de infraestructuras vamos a distinguir las convencionales de las de las nuevas tecnologías. En comparación con las otras provincias de la Comunidad, Valladolid tiene los mejores datos y ratios en cuanto a la penetración y cobertura de banda ancha. Aunque no nos podemos conformar. Para mí, a día de hoy la principal infraestructura a consolidar en un territorio son las infraestructuras de nuevas tecnologías, que es lo que garantizará una verdadera igualdad de oportunidades, desde el ocio al negocio. El segundo bloque, el de las infraestructuras convencionales, hay una serie de proyectos que venimos reclamando, como por ejemplo la Autovía del Duero, en la León-Valladolid, en el tercer carril Tordesillas-Dueñas… Son necesarias por justicia de desarrollo económico y por justicia social que se acometan cuanto antes. No podemos olvidar la dimensión social que tienen las infraestructuras.

 

P: Planes provinciales ¿es el maná de los pueblos o simplemente las migajas con las que se tienen que conformar los municipios más pequeños?

R: Es el principal instrumento que tenemos las Diputaciones provinciales de desarrollo económico y de mejora de calidad de vida en los municipios. En esta legislatura vamos a invertir más de 52 millones de euros en Planes Provinciales.

 

P: ¿Eso es mucho?

R: A mí me gustaría que fuera el doble, claro. Y también me gustaría reivindicar que de una santa vez por todas el Estado y la Junta vuelvan a los Planes provinciales. En estos últimos años se ha ido aumentando la cuantía y, lo que es lo más importante, mejores condiciones para los municipios. En definitiva, los Planes Provinciales es uno de los razones de ser y ADN de la Diputación provincial.

 

P: ¿Defiende Jesús Julio Carnero la agrupación voluntaria de municipios?

R: Yo soy defensor de nuestras raíces. Las raíces de Valladolid y del resto de las provincias es que nuestro municipalismo es nuestro nacionalismo. Yo creo fervientemente en la existencia de los 225 municipios de la provincia de Valladolid y sus nueve pedanías. A partir de ahí que en determinados servicios, y voluntariamente, se puedan unos y otros poner de acuerdo, perfecto. Estamos hablando de las mancomunidades.