Izquierda Unida de Valladolid reprocha al equipo de Gobierno que "no baje al terreno" al hablar de hacienda municipal

Han tildado de "relativo" el estado saneado de las cuentas municipales, ya que no incluye  los casi 20 millones de euros que está condenado a pagar "por la pésima gestión municipal en los terrenos de Zambrana".

El Grupo Municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Valladolid, ha reprochado al concejal de Hacienda, Alfredo Blanco, que "no baje al terreno" cuando habla de hacienda municipal, tras el balance realizado este lunes sobre la liquidación del Presupuesto 2013, aprobada en comisión el pasado 28 de febrero.

 

IU ha recalcado que tanto el concejal como el alcalde, Francisco Javier León de la Riva, han "presumido" de que el Ayuntamiento gasta menos de lo que ingresa, pero se han preguntado si los vecinos de Valladolid "tienen lo que necesitan" o si para cuadrar las cuentas municipales "se quita de donde sobra o se pone en peligro lo básico".

 

Según el grupo de la oposición "a mucha gente le dice muy poco el balance contable municipal" y, al escuchar al edil de Hacienda decir que el Ayuntamiento tiene las cuentas saneadas, podrían pensar que lo ha conseguido "a costa de su bienestar, de los servicios que usa y de sus derechos", ya que en los últimos años han visto cómo se han recortado ayudas a mayores y dependientes, ha subido el precio del autobús o el de las instalaciones deportivas, o cómo se suprimen subvenciones para compañías teatrales.

 

Además, han matizado que consideran "relativo" el estado saneado de las cuentas municipales, ya que no "se incluye en ese optimista diagnóstico" los casi 20 millones de euros que está condenado a pagar el Ayuntamiento "por la pésima gestión municipal en los terrenos de Zambrana".

 

También han apuntado que no se habla de los 13 millones de euros que consideran que no se ha cobrado "por vía de apremio" a la empresa constructora por los antiguos terrenos de Piensos Cía.

 

Por último, han citado los "grandes proyectos millonarios" de la precampaña electoral de 2011, cuando se generó una deuda de más de 70 millones de euros para afrontar proyectos como "la cúpula del Milenio, el túnel inexplicable de la avenida de Salamanca y el puente de Santa Teresa", lo que ha pesado sobre el resto del gasto y ha impedido gastar dinero en otras cosas, como las necesidades sociales.