Cyl dots mini

Ives y la vacuna de la gripe

Se podrá cambiar “los árboles no dejan ver el bosque” por esto otro “las toses no dejan escuchar el concierto”. La pregunta sin respuesta de Charles Ives no se puedo degustar por culpa del Sacyl y su retraso a la hora de vacunar al personal. Vacunados,  seguro que el comienzo del concierto hubiera sido otro. Parecía que estábamos en la sala de espera de un ambulatorio. 

 

Menos mal que llegó la Sinfonía nº 7 de Franz Schubert y lo curó todo. El abonado, cuando escuchó los primeros compases  de la sinfonía se sintió inmortal y cesaron las toses. Gordan Nikolic concertino y director esta noche supo aplicar la receta necesaria para que el público dejara a un lado  la indiferencia y se sumergiera en un sueño agradable. 

 

El privilegio que teníamos los espectadores era escuchar la música de Schubert.  El privilegio de desconectar de la realidad e inventarnos un mundo a nuestra medida. Porque cada cerebro se inventa el mundo que quiere, cada espectador, por supuesto se inventa un mundo distinto. El que propone Schubert esta noche  está lleno de complejidad, sutileza y emoción que todo espectador  debe exigir siempre a la música. 

 

Gordan Nikolic dirige con la cabeza, con los ojos, con los pies, con un espíritu deportivo imbatible lleno de equilibrio, talento y energía que salta a la vista. Esta noche todos los intérpretes están al mismo nivel. Nikolic ocupa la silla de concertino y director. No necesita  subirse al podio. La relación que ha creado con los componentes de la OSCyL y de Band Art (que nos acompaña esta noche) es de una comunicación profunda, saltándose todas las barreras preestablecidas por el canon y nos ofrece un concierto lleno de significado y contenidos emocionales que llegan al respetable de manera natural. 

 

La conexión OSCyL +BandArt puede conmover hasta las piedras. Esta noche La Sala Sinfónica Jesús López Cobos es un santuario de  felicidad balsámica que cura catarros y previene resfriados. A través del oído se crea un vínculo entre el presente y el pasado, y envía señales al cerebro respecto a seguir las instrucciones pertinentes para curar la tos, la carraspera y el enfriamiento condiciones imprescindibles para poder escuchar un concierto en condiciones. 

 

Cuando llegó Bruckner la música ya había creado un territorio en la memoria encontrando emociones perdidas, había tocado el corazón de los presentes que lo  agradecieron con una ristra de aplausos generosa y merecida. r.