Isabel Pantoja arrasa en Valladolid

La tonadillera sevillana llena el Auditorio Miguel Delibes para presentar su espectáculo 'Donde el corazón me lleve' ante un público rendido a la cantante desde el minuto uno.

Isabel Pantoja arrasó en Valladolid. Ante un auditorio Miguel Delibes prácticamente lleno y rendido a los pies de la tonadillera, la sevillana se marcó un concierto de más de dos horas donde repasó algunos de los clásicos que la han encumbrado a la cima de la copla española en estos cerca de cuarenta años de carrera musical.

 

Doce músicos en el escenario y un emotivo audiovisual con los momentos que han marcado la vida de la cantante, dan la bienvenida a Isabel Pantoja, ante un público entregado desde el minuto uno. La sevillana entona el popular 'Me enamoré' y cambia la letra para decir que está enamorada de Valladolid. El auditorio se viene abajo.

 

Mucha mujer de elevada edad, aunque también algunas más jóvenes, es el perfil de los vallisoletanos que han pagado hasta 72 euros por ver a la tonadillera, que tras algunos conciertos en los que no llenó, ayer regresó a la ciudad del Pisuerga por la puerta grande. Su espectáculo ‘Donde el corazón me lleve’ está dividido en tres grandes bloques: copla, baladas y flamenco.

 

 

La primera anécdota no tardó en llegar. Una niña que se sube al escenario a dar un beso a la sevillana, y se arranca a cantar a capela, ante la sorpresa de un auditorio puesto en pie, que no dejó de lanzar piropos a la Pantoja durante las dos horas de actuación.. Los temas de desamor suenan muy autobiográficos y la ranchera ‘Tú a mí no me hundes’ es interpretada con rabia de quien ha estado a punto de arruinar su carrera profesional.

 

Dos cambios de vestuario. Temas como 'No te aferres' o a 'Tu vera', que calan entre el público, dan paso a la sevillana 'Por el puente Triana' o 'Nací en Sevilla', que emocionan a la propia Isabel cuando en la pantalla gigante aparece la Macarena, la Esperanza de Triana o el Jesús del Gran Poder.

 

El auditorio, más tarde, se convierte en un gran tablao flamenco con dos cantaores, guitarras españolas y cajón, para recibir a la gitana Pantoja que se arranca al cante y al baile, para terminar una actuación de más de dos horas con la Salve Rociera y los más de 1.500 espectadores puestos en pie.