Intoxicaciones y vandalismo: así es el nuevo 'botellódromo' de Valladolid

Decenas de jóvenes se reunen cada fin de semana en El Peral, junto al Camino Viejo de Simancas, para beber en la vía pública. El resultado: ambulancias, quejas vecinales, rotura de botellas y ataques al mobiliario público.

Los jóvenes han encontrado un nuevo lugar de 'peregrinaje' en las tardes noches de los sábados en la zona sur de Valladolid. El barrio de El Peral, junto al Camino Viejo de Simancas, congrega cada fin de semana a decenas de personas reunidas en torno al alcohol en un nuevo e incontrolado 'botellódromo'.

 

La gravedad va más allá de un tema de salud pública, que también. Este 17 de junio tuvieron que acudir servicios de ambulancias y de Policía para tratar a varios jóvenes con intoxicación etílica por un consumo desmesurado de alcohol. 

 

 

Pero las quejas de los vecinos, que se registran cada semana, también hacen referencia al ruido que provocan estos adolescentes y sobre todo a la violencia que se respira: botellas rotas y mobiliario público destrozado después de cada sesión de borrachera. Los vecinos también han constatado como varios jóvenes se divierten lanzando botellas de un lado a otro de la nave de Mercadona que se encuentra allí, en la calle Alcaparra.

 

Los macro botellones que cada fin de semana se celebran son un problema para la ciudad de Valladolid (y para el resto). Más aún cuando en muchas ocasiones a estas reuniones festivas acuden menorespersonas conflictivas que generan peleas y destrozos, o cuando los niveles de alcohol suben tanto que quienes allí se citan encuentran divertimento en destrozar bancos, papeleras o columpios. En el mejor de los casos, se salda con una zona llena de basura. El controlar estos 'botellódromos' improvisados y el dar respuesta a una juventud que busca alternativas de ocio es uno de los retos que se deben afrontar.