Incertidumbre en los alojamientos rurales de Valladolid: “Antes preguntaban precio, ahora por la cancelación”
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Incertidumbre en los alojamientos rurales de Valladolid: “Antes preguntaban precio, ahora por la cancelación”

Casa Campo y Lumbre, en Benafarces. CASA CAMPO Y LUMBRE

El verano está siendo bueno para algunos alojamientos y no tan bueno para otros, pero en lo que todos coinciden es en que los rebrotes oscurecen su futuro con cancelaciones o escasas reservas.

Tras los meses de cuarentena y ante la situación que se presentaba, la idea de viajar durante el verano era para muchos una duda constante. Ante esta incertidumbre, que ha acompañado al mundo entero hasta el día de hoy, se pensó en el turismo rural como alternativa a otro turismo más expuesto al contagio. Los responsables de algunos alojamientos rurales de la provincia de Valladolid cuentan su experiencia durante estos meses y las expectativas, que vuelven a atenuarse ante los rebrotes.

 

LAS EXPECTATIVAS Y LOS RESULTADOS

El no saber con exactitud qué va a suceder al día siguiente, el miedo al virus, las probabilidades de tener que cancelar una reserva o regresar a casa con antelación por cualquier complicación derivada del problema que ha protagonizado los últimos meses ha cambiado la forma de viajar. Debido a todo esto y a la dificultad de atravesar fronteras, se ha intensificado el turismo regional.

 

En el ámbito rural, algunos alojamientos han notado esta subida, sin embargo otros apenas han notado diferencias con años anteriores o han sufrido una pequeña caída. En lo que todos coinciden es en las vistas al futuro: una gran “incertidumbre”. Con los rebrotes han vuelto las cancelaciones y en algunos casos ni siquiera han aparecido las reservas, el mes de septiembre se presenta incierto y los meses que le siguen son también una verdadera incógnita.

 

Luis Chico, presidente de la Asociación Vallisoletana de Turismo Rural y  dueño de la casa Campo y Lumbre, en el municipio de Benafarces , cree que el sector no ha funcionado como se esperaba: “Al principio del verano se dijo que se iba a arrasar, que el turismo rural iba a ser la salida de todo el mundo, no ha sido así”. Luis Chico señala que “ha habido un mal planteamiento estratégico por parte de la Junta de Castilla y León, que no ha sido previsora y ha hecho una campaña tarde”.

 

Por eso, explica, no se ha llegado hasta donde se tenía que llegar: “Hemos visto cómo después de llevar 19 años siendo los líderes en el turismo rural, nos han adelantado Andalucía y nuestros vecinos asturianos, cuyas campañas han salido de las primeras cuando la gente buscaba lugares tranquilos y seguros ante el covid, mientras que nosotros hemos sido de los últimos”.

 

Asimismo, el presidente de la asociación vallisoletana añade que el sector sigue esperando “las ayudas que se prometieron en el mes de abril y que aún no han llegado”.

 

UNA SITUACIÓN “IRREGULAR”

Luis Chico describe la situación del sector en la provincia este verano como “irregular”. Las expectativas que se vislumbraban con el final del confinamiento y el comienzo de la época estival, y que apuntaban hacia el turismo rural como posible beneficiado, solo se han cumplido en determinados casos.

 

Los hoteles rurales, casas rurales y posadas, los alojamientos rurales en general que disponen de piscina, entre los que me incluyo, se han visto muy beneficiados, hablamos de ocupaciones del 95% y del 100%. Por el contrario, el resto se han visto ante unas ocupaciones que no son propias de estas fechas, de un 45% o un 50%”, explica el presidente de la asociación.

 

La piscina es un plus que siempre ayuda en verano, este año se le ha añadido el hecho de que muchas piscinas municipales o de comunidades han cerrado sus puertas debido al Covid-19. Con lo cual, la búsqueda de un alojamiento que ofrezca la posibilidad de refrescarse y que sirva como alternativa también a la playa, ha llamado más la atención de los turistas.

 

Prueba de ello es por ejemplo el caso de Las Rosas, en Pollos. La propietaria de esta casa rural asegura que “este año la casa ha sido solicitada más que nunca”. Además de a la piscina y al amplio jardín, atribuye el éxito a la ubicación del alojamiento. “Está totalmente en el campo”, precisa, para subrayar que al estar “más aislada” los usuarios se sienten “más protegidos” ante posibles contagios.

 

Por su parte, Jesús Jimeno, de la Casa Rural La Orquídea, en Villabáñez, también con piscina, incide en que su alojamiento suele “estar siempre lleno, tanto en verano como en invierno”, aun así asegura haber recibido “más llamadas y solicitudes de lo habitual”. 

 

No han tenido sin embargo la misma suerte otros lugares, que no disponen de este plus del verano. Ana María Llorente, vicepresidenta de la Asociación Vallisoletana de Turismo Rural, habla en su caso, de la Casa Rural Bellosillo, en Villafuerte. “En estos momentos la casa está alquilada pero hay mucha gente que a la hora de la verdad anula la reserva, la gente llama de hoy para mañana”, lamenta, para reiterar que, en general, “la gente demanda casas que tengan piscina”.

 

“En verano siempre vine poca gente”, reconoce Marta Añibarro, dueña de la casa Pequeño Huésped, de Villasexmir, quien, asegura, no ha notado diferencias respecto a años anteriores. Por otro lado, Juan Carlos Calvo, de la Casa Rural Adela, situada en Quintanilla de Onésimo, no puede comparar los datos presentes con años anteriores porque carece de referencias. Su alojamiento iba a inaugurarse en marzo pero la pandemia retrasó ese comienzo de la actividad al verano. Lo que si puede contar es que aunque este comienzo parece ser bueno, aunque, lamenta,  “sí que ha habido cancelaciones”.

 

SEPTIEMBRE

“¿Qué es lo que está pasando ahora en esta última fase? Que está empezando a haber anulaciones por el miedo al rebrote y también a que se cierren comunidades o determinadas localidades”, explica Luis Chico sobre la situación actual.

 

Y es que todos los propietarios de los alojamientos rurales que protagonizan estas líneas coinciden en que la “incertidumbre” envuelve a septiembre y a los meses posteriores. Para lo que queda de agosto son varias las casas que han sufrido cancelaciones, si bien las plazas se han vuelto a cubrir pronto, algo que no esta pasando con el próximo mes.

 

Algunos han podido completar sus fechas en verano, mientras que otros no han tenido la misma suerte. Lo que todas las casas rurales tienen en común son los próximos meses del calendario, pues la incertidumbre ha regresado y “el nivel de solicitudes y reservas es muy bajo, la gente está esperando a ver qué pasa”.

 

En algunos casos ni siquiera existen reservas para septiembre, en otros las ha habido y se han cancelado. “Antes preguntaban por el precio, ahora preguntan por la política de cancelación”, concluye Chico. La preocupación en los turistas es palpable. Los alojamientos, conscientes de la excepcionalidad de la situación, no ven nada claro el futuro próximo del turismo rural.