Impuestos en Castilla y León: 80.000 euros por una herencia que en Madrid cuesta 1.500

Las rebajas fiscales anunciadas por Madrid amplían la brecha con Castilla y León: las rentas, el patrimonio y las herencias salen más caras en nuestra comunidad que en su principal competidor por población y empresas.

La Junta de Castilla y León ha iniciado esta semana los trámites legales para rebajar el impuesto de sucesiones, uno de los talones de Aquiles del programa impositivo de la comunidad, que está en clara desventaja con otras de su entorno y, fundamentalmente, con Madrid. La ofensiva fiscal que ha anunciado la nueva presidenta de la comunidad madrileña, con rebajas del IRPF en todos los tramos que van a ampliar la ya importante brecha fiscal de Madrid con otras comunidades, y de manera especial con Castilla y León que intentará recortarla con la reducción al 99% que se va a aprobar en el impuesto se sucesiones.

 

La diferencia de impuestos que pagan los contribuyentes y las empresas entre Madrid y Castilla y León es abultada y complica mucho la competencia a la administración que ahora dirige Alfonso Fernández Mañueco. Madrid es una comunidad limítrofe y el principal destino de muchos de los castellanos y leoneses que se marchan cada año por motivos de trabajo; también es el lugar al que se marchan muchas de las empresas que se trasladan desde Castilla y León a otras comunidades. La clave para estos últimos son los impuestos y condiciones, y también lo es para los contribuyentes.

 

A día de hoy, el panorama fiscal de Castilla y León es poco competitivo con muchas comunidades y muy desfavorable con Madrid. Según el informe que publica el Consejo General de Economistas Asesores Fiscales (REAF), la comunidad tiene impuestos mayores que sus 'vecinos'  y competidores. La brecha es importante con Madrid, donde se pagan 1.500 euros por una herencia que en Castilla y León cuesta 80.000, y también se pagan más impuestos al patrimonio y a las rentas.

 

La principal desventaja es el impuesto de sucesiones y donaciones, que es uno de los más caros del país. La comunidad recauda 159 millones de euros tras aplicar la tarifa estatal. El resultado es que un soltero de 30 años que herede de su padre 800.000 euros en bienes paga 81.018 euros, el segundo impuesto más caro tras el de Asturias. En Madrid, uno de los más baratos, la misma herencia cuesta 1.586 euros; en Extremadura es un euro más caro y en Andalucía y Cantabria no cuesta nada: 0 euros. Castilla y León cuenta con algunas reducciones para casos específicos, pero de manera general está en desventaja.

 

En cuanto al patrimonio, el impuesto está bonificado al 100% en Madrid y no se paga nada, mientras que en Castilla y León no han exención alguna. Es decir, por 800.000 euros de patrimonio se pagan 200 euros en nuestra comunidad y nada en Madrid. También cuesta más en Castilla y León hacer la transmisión de ese patrimonio, donde aplica el 8% como tarifa general: en Madrid es el 6%. Transmitir el mismo patrimonio cuesta 12.000 euros en Castilla y León y 9.000 en Madrid.

 

El único 'oasis' es el IRPF, en el que los contribuyentes pagan en Castilla y León uno de los impuestos más bajos, pero de nuevo superados por Madrid. Por rentas de 30.000 euros se pagan en nuestra comunidad 4.880 euros, y cuando Madrid haga la rebaja fiscal que pretende los contribuyentes en la misma situación pagarán 4.645 euros; la brecha es de casi 3.000 euros para rentas de 300.000 euros. La explicación es que la comunidad madrileña aplica tipos máximos y mínimos inferiores a los de Castilla y León.

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